El valor de ser candidato

Publicado el mar 25, 2009 | Deje un comentario

Llama la atención la proliferación de candidatos presidenciales que hablan seriamente de llegar hasta la elección de diciembre. Incluso, con ese dejo tan chileno de sentir vergüenza ajena, algunos hasta esbozan una media sonrisa cuando abordan el tema.  Pero si bien lo de la sonrisa nos pertenece, lo de pocos candidatos es una invención que viene después de la dictadura.  Antes había más.  Hasta existió un “cura de Catapilco”, que impidió que Salvador Allende fuera presidente antes de 1970.

En esta nueva etapa democrática nos hemos acostumbrado a ver sólo a dos presidenciables.  Y ese fue el sentido que la dictadura trató de darle al sistema que nos rige.  Nada de democrática la idea, pero así nomás es.
En esta ocasión, sin embargo, ha salido más gente al ruedo. Aparte del ex ministro Jorge Arrate, que seguramente será el candidato de la izquierda “extra parlamentaria” -por no llamarla excluida- hay otras cartas que se han lanzado a la mesa. Para muchos, curiosamente, todas de ese mismo sector.  

Respetando el factor etario, tenemos que comenzar por el senador Alejandro Navarro. Transformado en reciente ex militante del Partido Socialista, hoy es líder del Movimiento Amplio Socialista (MAS). Nacido el 20/11/1958 -hijo de Fernando Navarro, arreglador de muebles, y Lidia Brain, ama de casa-  el senador Navarro aspira a una refundación de su colectividad. Pero ni la nueva entidad que encabeza, ni su candidatura, han logrado transformarse en un movimiento arrollador.  Incluso la posibilidad, que él acariciaba, de ser abanderado de un amplio referente de izquierda, se ha esfumado. En todo caso, su declarada aspiración sigue siendo repotenciar a la izquierda. Una cuestión que va más allá de una efímera candidatura presidencial y que claramente en Chile está lejos de ocurrir.  Pero está claro que el alejamiento de Navarro hará daño en el socialismo. El MAS parece contar con simpatías dentro de la colectividad. Y, dependiendo del caudal de votos que pueda atraer, hasta podría averiar seriamente la votación del postulante de la Concertación en la primera vuelta.

Tal vez para aportar más datos a la motivación del senador, he aquí el verso de Gioconda Belli que encabeza su página web:
Uno no escoge el tiempo para venir al mundo, pero debe dejar huella de su tiempo.
Nadie puede evadir su responsabilidad, nadie puede taparse los ojos,
los oídos, enmudecerse y cortarse las manos.
Todos tenemos una meta de amor que cumplir, una historia que hacer, una meta que alcanzar.
No escogimos el momento para venir al mundo: ahora podemos hacer el mundo
en que nacerá y crecerá la semilla que trajimos con nosotros.
Uno no escoge.

Pamela Jiles es una periodista que ha incursionado con éxito en distintos campos de su profesión. Abrió sus ojos claros el 30/11/1960. Hija de familia acomodada –Juan Caffarena, ingeniero y María Inés Moreno, educadora de párvulos, son sus padres-, tiene ancestros que han logrado connotación.  Su abuela materna es Elena Caffarena, emblema del movimiento feminista chileno.  Y, pese a ser sobrina del general Ricardo Izurieta, ex comandante en Jefe del Ejército, ella siempre ha mantenido una posición de izquierda. Poco se conoce de su planteamiento político. Excepto su slogan: “Somos millones los Jiles”.

El diputado Marco Antonio Enríquez Ominami Gumucio posee una versátil formación.  Tiene estudios de Filosofía y ha incursionado en la televisión y el cine. Nació en año traumático, 1973, el 12 de junio -hijo del líder del MIR Miguel Enríquez y de la periodista Manuela Gumicio.  Crítico de la conducción de su Partido, el Socialista, ha rechazado todas las amenazas lanzadas para obligarlo a que baje su candidatura presidencial. Se desconoce el respaldo real que tiene, pero los esfuerzos hechos por la conducción partidaria demuestran un grado importante de inquietud. Finalmente, también podría restar votos al abanderado oficial de la Concertación.

Estos tres candidatos tienen puntos en común.  Todos son de izquierda y su planteamiento se resume en un decálogo similar: Profundización de la democracia, los DDHH y la participación; Probidad; economía solidaria; Educación y Salud de calidad; defensa de los recursos naturales; apego a la integración de América latina, y respeto a los derechos de los trabajadores. 
La única manera de comprender que estos tres postulantes vayan separados, es que la política chilena muestras baches.  Entre éstos está la frustración de una izquierda que no encuentra representación.  Y eso no termina con que Enríquez o Navarro hayan llegado al Congreso.
Hay que tener valor para ser candidato.  Sobre todo, cuando las cosas no están a favor. ¿Qué por qué en la derecha no ocurre lo mismo?  Porque el sector debe estar tranquilo con lo que sucede en el país.  Francamente, no se me ocurre otra explicación.


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