Por Hernán Montecinos
La Sra. Luisa Durán, hizo difusión pública de juicios políticos acerca del candidato a la presidencia Enríquez Ominami. Al respecto reflexiono lo siguiente:
1.- Ella, como toda persona, tiene derecho a emitir juicios políticos.
Sin embargo, ella debe saber que, quien emita juicios políticos, al margen de si lleva faldas o pantalones, queda expuesta/o a que se le responda, o se le critique o se le rebata el tenor de sus juicios.
Esa es una lógica política que impera aquí y en la quebrada del ají.
2.- Lamentablemente para la Sra. Luisa, ella fue la que lanzó la primera piedra, y por tal debe hacerse cargo de las consecuencias de sus dichos y no lloriquear amparándose en que lleva faldas.
3.- Pero, lo más grave de todo, desapercibido para la mayoría de la opinión pública, es que tanto la Sra. Luisa, como el pollerudo de su marido, y el candidato chanta Eduardo Frei, han dicho barbaridades tremendas, inaceptables, que repudian los principios democráticos más vitales mostrándose a los ojos de los chilenos como discriminadores sociales, antidemocráticos, y lo más grave de todo, racistas también
En efecto, al tenor de sus declaraciones, ni el indígena Evo Morales en Bolivia, ni Lula, el obrero metalúrgico en Brasil, podrían haber llegado a ocupar la primera magistratura en sus respectivos países. Mirando más atrás, el indígena Benito Juárez en México tampoco debiera haber accedido a la primera magistratura de su país.
¿Que tal la pomadita que han querido vendernos estos/as ilustres demócratas de pacotilla?
4.- Hemos quedado advertidos, todos los chilenos, por boca de estos demagogos/as, que los más altos cargos políticos y públicos quedan reservados para una minoritaria y privilegiada elite. Ni a misa con los campesinos, ni tampoco los obreros, ni los indígenas, ni la vapuleada clase media “inculta”, aquella que apenas llegó a cursar la enseñanza básica y media, sin llegar a pisar ni un pelo las aulas universitarias ni de la academia.
5.- Entonces, el poder sólo reservado para empresarios, profesionales e intelectuales de alto vuelo. Nada de rotos incultos. Así de simple, Hasta ahí no más llega la democracia para estos verdaderos pelafustanes de la política.
UN COGOLLO.- No se vaya a creer que estoy defendiendo al marquito como un fervoroso adherente. No nada de eso, ni siquiera me simpatiza, y más aún, voy a votar nulo. Pero, al pan, pan, y al vino, vino. Reconozco que tiene el mérito de haber venido a revolverle el gallinero a una clase política corrupta y sempiterna mentirosa. Los ha puesto en su lugar, los ha develado en lo que son (tarea que le hubiera correspondido al P.C. y a la izquierda), y eso tiene su mérito.
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