Las manifestaciones de la asociación “ANDHA” han marcado la agenda por su intensidad. Las personas no se vieron amilanadas ni por la policía, ni por la intensa lluvia que ya causa estragos en otros puntos de la capital. Sin duda que sorprende el nivel de fuerza y vehemencia con que fue llevada a cabo esta protesta, la gente se internó en un particularmente helado río Mapocho y quemó sus pertenencias sin pensarlo dos veces. Son estos niveles de extrema desesperación los que me llevan a mirar desde otro punto la situación.Probablemente muchos de los lectores y la gente que se informa por la televisión de estos acontecimientos, califique a los manifestantes de flojos e incluso de sinvergüenzas, por no querer hacerse cargo de sus compromisos de pago y exigir soluciones al estado por algo que aparentemente es su culpa. Esta es una visión aceptable, pero un tanto sesgada.
Analicemos la situación desde otra perspectiva. ¿Por qué se llega a situaciones tan extremas para exigir algo que la gente debiera resolver por sus propios medios?. Y aunque es políticamente incorrecto, contesto con otra pregunta: ¿Qué haría usted si le quitan algo que se le ha entregado siempre?. Probablemente no se quedaría tranquilo y reclamaría. Es lo natural. Y es aquí donde encontramos la causa del problema. El gobierno se ha encargado de entregar bonos y dinero a las personas de menos recursos, y cuando esos bonos no están, la gente protesta. Lo mismo ocurre con las deudas, la gente está acostumbrada a acumularlas porque, en algún momento, la mano todopoderosa del gobierno acudirá al rescate.
Recurro a la sabiduría de un proverbio Chino: “Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida”. Lo que el estado ha hecho es optar por la solución más “simple” y ha regalado pescado a la gente durante toda su vida. Si les hubiera enseñado a pescar desde un principio la historia sería distinta.
Entonces, ¿Cuál es la solución? No más pescados, el gobierno debe repartir cañas de pescar. La solución es crear empleo, y aquí el estado debe generar responsabilidad en la población, no dependencia total. Además, la experiencia nos dice que siempre es más valorado aquello que logramos con esfuerzo. Inculcar esto en la población es trascendental, porque se estaría abriendo una puerta para derrotar a la pobreza.
Para tranquilizar a las mentes más críticas: La idea no es culpar al gobierno por todos nuestros males, caeríamos en la mediocridad, pero sí es importante reconocer su responsabilidad en hechos de este tipo, puesto que tal vez no sea tan evidente.

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