La candidatura más homosexual de la historia de Chile

Publicado el jul 01, 2009 | 12 Comentarios

Es verdad que ya todos los candidatos presidenciales se han pronunciado a favor de las uniones civiles entre personas del mismo sexo y han rechazado la discriminación padecida por lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT).

Es cierto también que los abanderados de la Concertación, el senador Eduardo Frei, y de la Alianza, Sebastián Piñera, son quienes tienen mayores posibilidades de llegar a La Moneda, mientras que la única candidata mujer, Pamela Jiles, ni siquiera figura en las encuestas, y su voz es apenas considerada por los medios de comunicación.

Con todo, y al menos en lo referente a los derechos de las minorías sexuales, la candidatura de Jiles destaca por ser la única lanzada con un discurso favorable a la igualdad para la población LGBT, teniendo como garantía un pasado coherente con esa idea que se remonta a comienzos de los 90, período cuando la palabra homosexualidad apenas se mencionaba en los medios de comunicación.

Directa, polémica y aguda, Jiles no escogió mejor forma de decir “quiero ser presidenta” que montando el pasado 22 de abril en el frontis de La Moneda una “performance lésbica”, denominada “Ambigüedad”.

Se trató de una combinación entre política y arte contestario, típica de la corriente queer que en Chile tiene especial expresión en la Coordinadora Universitaria por la Disidencia Sexual (Cuds), dirigida por Eloísa Sánchez.

Vestida de militar y con una mujer semidesnuda en su falda, la performance de Jiles fue dirigida por el diseñador Gonzalo Oyarzún y tuvo por objetivo “darle visibilidad al sector más discriminado de nuestro país. Yo soy una candidata presidencial que representa a los marginados, al 95 por ciento de los chilenos, entre ellos los más discriminados de todos, los hermanos homosexuales, lesbianas y transexuales”, dijo en la ocasión la candidata.

En un país donde aún predominan las formas clásicas de hacer política, la propuesta de Jiles aparece como revolucionaria para unos o como un “espectáculo sin fondo y sin posibilidades para otros”, en especial al considerar que la abanderada sólo podrá figurar en las papeleta del voto si junta más de 36 mil firmas, algo casi imposible para cualquier candidato.

Doblemente imposible para una abandera que es absolutamente independiente de todos los partidos, que carece de recursos económicos, que tiene poca figuración mediática para visibilizar sus propuestas, que se enfrenta y acusa a todo el stablishmen, que apela a la construcción total de un nuevo sistema y que tuvo cercanías con la farándula, tras su participación como “opinóloga” en SQP, aspecto que para varios es sinónimo de “falta de seriedad”.

Sea como sea, el alternativo discurso pro-minorías sexuales de Pamela es el más sensible y coherente, pues apuesta por una igualdad plena y total, sin dobles lecturas, maravillando a muchos, incluso a quienes jamás le darían el voto.

Jiles y las minorías sexuales

“Soy un instrumento de los excluidos para la toma del poder y el ejercicio de la soberanía popular. Me propongo entrar con mi pueblo a La Moneda, que los pobres sean gobierno en Chile, y en ese mismo acto entregar el poder a una Asamblea Constituyente que tire a la basura la actual constitución Lagos-Pinochet y gobierne para todos, con justicia, transparencia y participación directa de los marginados de hoy”, son parte de las propuestas de Jiles que incluyen a las minorías sexuales al igual que en el pasado.

En efecto, a dos años del nacimiento del Movilh, en 1993, su actual presidente, Rolando Jiménez, se contactó con la entonces periodista de TVN para que asistiera a una masiva celebración del Orgullo que tuvo lugar en una discoteca. Jiles aceptó sin pensarlo dos veces, rompiendo con la tendencia de la casi totalidad de personajes públicos de esa época que temían asistir a actividades organizadas por la población LGTB.

Y es que Jiles, junto a Tatti Pena y Carolina Rossetti, es parte de la tríada de periodistas que en forma pionera se atrevió a reportear sin prejuicios la realidad de las minorías sexuales, haciendo entrevistas en televisión a personas que en ese momento sólo hablaban con rostros cubiertos.

“A comienzos de los 90 hablar de homosexualidad era muy difícil, pues no había ninguna señal de la más mínima apertura. Nuestros espacios eran allanados y las relaciones sexuales entre personas del mismo eran un delito. Ahí, a diferencia de ahora, había que ser muy valiente para solidarizar con nuestra causa, y Jiles demostró tener ese coraje”, señala Jiménez, cuya organización se está reuniendo con todos los abanderados presidenciales.

De hecho, al cumplir 15 años el Movilh elaboró un “ranking de honor” de las personas que “apoyaron nuestra causa cuando nadie lo hacía”, y Jiles ocupó un lugar destacado.

La abanderada se reunió el anterior sábado con el Movilh y apoyó el matrimonio y la adopción de hijos, siendo la única abanderada que hasta ahora ha oficializado su respaldo a esas demandas, pues mientras uno lo rechazan (Frei y Piñera), otros no tienen postura (Marco Enríquez-Ominami).

Más aún, Jiles informó que su comando tiene un área de género que trata específicamente sobre los derechos de las minorías sexuales, aspecto también ausente en otras candidaturas, y reafirmó el combate total a la homofobia y transfobia.

“La clase política no está a la altura de los ciudadanos. Su silencio es interesado, busca instalar una mentira: que la homosexualidad es mala y además contagiosa. Ese comportamiento niega a nuestros niños la verdad evidente de que existe una diversidad de personas con opciones sexuales, morales, políticas, religiosas, vocacionales, con visiones de la vida y formas de existir DIFERENTES, todas válidas y respetables. Lo que se intenta es impedir que tengamos el día de mañana más personas pensantes que puedan discernir en base a su propia experiencia y no reiteren monsergas, como por ejemplo: la homosexualidad es antinatura.”, ha dicho la periodista.

El compromiso de Jiles despertó al instante el interés del activista de la Cuds Felipe Rivas.

“La candidatura de Jiles no es simplemente una candidatura presidencial. El sentido del gesto no es obtener el poder, porque eso nunca va a suceder. Y en eso entonces, hay algo interesante en su propuesta y es lo que parece generar las simpatías”, sostiene Rivas

Añade que “la acción política no puede limitarse a los significados y objetivos tradicionalmente planteados. La acción de Pamela cita las estrategias de campaña comunes, pero también las tergiversa y las parodia. No sólo despotrica contra los líderes de la clase política (ella también proviene de una cierta clase social, política y familiar), y adscribe a valores de una izquierda común. Al mismo tiempo ridiculiza todo ese aparato político y la maquinaria discursiva que lo sostiene en el marco de las campañas. Su logo es una copia del de Obama, con un cielo azul de fondo y la cordillera de los Andes, mientras ella nos mira con cara de caliente”.

Temiendo a Jiles

Una y otra vez Jiles ha llamado a los abanderados presidenciales a medirse con ella en un debate, pero no ha recibido respuesta.

“Emplazo al candidato del Pinochetismo, que es el señor Piñera , y a los cinco candidatos de la Concertación, que son los señores Jorge Arrate, Ominami , Adolfo Zaldivar, Freiy Alejandro Navarro. Todos ellos son candidatos de la Concertación, representan al neoliberalismo y al sistema, a diferencia de la candidata que les habla”, ha dicho Jiles, la misma que, según relata, rechazó una oferta de la actual presidenta Michelle Bachelet para participar de su candidatura.

“¿Cómo me iba a sumar, si nunca he sido de la Concertación”, fue la enfática respuesta que dio a Bachelet la nieta de Elena Caffarena, otra mujer pionera, esta vez del movimiento feminista en Chile.

El espíritu de lucha aparece así instalado en la sangre de Jiles, pues Caffarena, quien falleció a los 103 años el 19 de julio del 2003, fue una de las primeras 15 abogadas de Chile, una de las primeras mujeres en integrar la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech), fundó el Movimiento de Emancipación de la Mujer Chilena (Memch) y promovió el voto femenino.

Jiles intimida a sus contrincantes, incluso a quienes son de la Izquierda, según se desprende del resultado de un foro sobre esa corriente ideológica organizado el pasado 14 de marzo por el Centro de Estudios MDP 2.0

“Pocos días antes del foro surgió la candidatura independiente de Pamela Jiles, quien aceptó ir al debate. Quienes habían confirmado su presencia apenas unos pocos días atrás; Guillermo Tellier, Tomás Hirsh, Alejandro Navarro y Jorge Arrate; no se presentaron el foro”, recuerda el Centro de Estudios MDP.

En tanto los otros candidatos, Piñera, Frei y Enríquez-Ominami, literalmente han hecho oídos sordos a las críticas de Jiles, no queriendo entrar en el debate con ella, la única mujer candidata a la Presidencia, cuyas propuestas han carecido de la amplia cobertura mediática dada a los demás abanderados.

“¿Quién lo haría mejor en un debate presidencial? ¿Quién humillaría a Piñera hasta el hipo? ¿Cuál de los candidatitos de izquierda dejaría callado a todos sus rivales? ¿Alguno de ellos podría superarme en esas lides? Ya me hartaron, digamos las cosas como son. Si buscan un cupo parlamentario, que no sea a costa nuestra”, ha sentenciado Jiles en esta intervención que termine o no con su nombre en la papeleta del voto, pasará a la historia del movimiento LGBT como la candidatura presidencial “más homosexual” jamás vista.

Area de Prensa Comando Pamela Jiles


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