Ironías de la política: Encuesta Adimark y el fin de la Concertación

Publicado el jul 06, 2009 | 8 Comentarios

La última edición de la encuesta Adimark arrojó que la presidenta de la república cuenta con un abrumador respaldo de un 74% por parte de la ciudadanía. Y aunque este alto porcentaje parece muy positivo para la coalición oficialista, lo cierto es que, según mi opinión, este número evidencia sólo una cosa: Después de veinte años, la Concertación tiene sus días contados. Para establecer un juicio de este tipo no es necesario ser un analista político muy avezado, basta con arrojar luz sobre dos situaciones muy particulares.Primero, la encuesta Adimark es bastante clara al evaluar la percepción que tiene el país acerca del actual gobierno e indica un detalle muy interesante: La presidenta no se ve afectada en lo más mínimo por los graves problemas que existen en salud y educación, sólo reciben el impacto los encargados de estas carteras y, aunque esto parece obvio, no olvidemos que es la presidenta quien elige a su equipo de ministros, por lo que, ante un error de estos, el fracaso también es de la mandataria. Esto siempre ha sido así, ya que las personas ven en el gobierno a un equipo de trabajo, no a un grupo de personas independientes. ¿Recuerda usted aquella obra de Lope de Vega, “fuenteovejuna”? Aquí se representa claramente el espíritu que uno espera ver en el equipo gobernante y se resume en el siguiente parlamento: “¿Quién mató al comendador?, Fuente Ovejuna, señor *¿quién es Fuente Ovejuna? Todos a una, señor”. Es decir, ante cualquier equivocación, el culpable debiera ser la agrupación, no sólo un integrante de ésta.

Entonces, aquí encontramos la primera fisura, puesto que la gente ha comenzado a hacer distinciones en el equipo de gobierno, ya no percibiéndolo como un grupo cohesionado, sino como un simple conjunto de personas. La Concertación se está desintegrando a sí misma por medio de políticas internas retrógradas y esto impacta en la ciudadanía, aunque el porcentaje de aprobación diga lo contrario. El hecho de que se evalúe distinto a los integrantes de la coalición, muestra que que existen profundas grietas en su interior.

Si esto no fuese suficiente, encontramos un segundo punto que ayuda a esclarecer aún más la situación y es el hecho de que este enorme respaldo que recibe la presidenta no se traspasa con la misma intensidad al candidato oficialista, Eduardo Frei. Como dice el refrán “Caballo que gana, repite”, es decir, uno esperaría que, si la presidenta cuenta con un gran apoyo, el candidato que representa al mismo partido obtenga buena parte de este respaldo. Es el “feedback” que todo gobierno espera recibir del país : “Si usted cree que lo estamos haciendo bien, permítanos seguir en el poder”. Pero esto no ocurre, Eduardo Frei mantiene una lucha voto a voto con el candidato de la derecha, Sebastián Piñera, y además sufre por la arremetida del ex-socialista, ahora independiente, Marco Enríquez-Ominami, quien parece representar la renovación que la Concertación (y probablemente toda la política Chilena) necesita. ¿Por qué ocurre esto? Nuevamente, porque la gente no logra distinguir en el gobierno a un equipo sólido, entonces no está segura de querer entregarle continuidad a este grupo visiblemente agrietado de personas.

Así las cosas, no sería raro encontrarnos con que la hegemonía, que ha perdurado por más de 20 años en nuestro país, se acabe a partir del 2010 de manera tremendamente irónica, ya que una posible victoria de la oposición se daría más por fallas de la actual coalición gobernante que por aciertos de la propia derecha y, además, en la presencia de un apabullante apoyo ciudadano.


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