Hace más de 40 años, la “Universidad para Todos” fue la consigna de los alumnos de la Universidad Técnica del Estado, que mejor sintetizó la meta de la Reforma de los 60. Hoy, cuando hay vacantes de educación superior que no se llenan, podemos decir casi misión cumplida. Sin embargo hay problemas y, a lo mejor, se resuelven continuado la reforma de la universidad, ¿como?En mi experiencia directa, para que la industria moderna de atención de salud, hospitales o consultorios, sea competitiva es decir buena y barata, es necesario que los paramédicos, obreros calificados en terminología del siglo pasado, tengan educación superior. Es decir, trabajadores que conozcan la ciencia de los procesos de salud-enfermedad y puede innovar tecnológicamente para optimizar los diagnósticos y tratamientos que conservan y recuperan la salud.
Lo que digo de los paramédicos, vale para a los obreros de la industria y del campo, los así llamados trabajadores en general; esto es parte de la Reforma de la Empresa en esta sociedad del capital humano, que incluye los conocimientos. La Universidad para Todos es una necesidad de la Empresa.
Tenemos cada vez más Universidad para Todos, pero una Universidad ‘reguleque’ y los estudiantes actúan en consecuencia haciendo prolongadas huelgas pues no nos les importa perder clases pues muchas veces la docencia se reduce a lecturas de guías y guías; el aprendizaje práctico ligado al proceso productivo es mínimo y tardío y las evaluaciones nos tienen interés formativo sino punitivo. En síntesis, sienten que pagan un kilo de Universidad y les están entregando ¾ , ¿o ½ ?
¿Y la investigación que? Un médico de mi hospital, me dijo que nunca en su vida había cambiado una conducta profesional sobre la base de una investigación hecha en Chile; tal vez exagera, pero no tanto. Y la investigación que se hace en Chile, ¿para que sirve?…. ¿Que invento exportamos?
Para mejorar la calidad de las universidades, sus unidades más elementales deben articularse con las empresas, tanto en la actividad de docencia como de investigación. La ‘prueba de la blancura’ de la educación superior es contribuir a producir bienes, inmanentes y trascendentes, de calidad que los consumidores aprecien, al final, por buenos y baratos. La reforma hoy día es en el área chica, en las propias unidades académicas y ellas están obligadas a un cambio curricular que genere en sus educandos conocimiento científico y experticia tecnológica útiles a la producción, y desde el primer día.
Y ustedes rectores, que están peleando por plata, ¿podrán conducir la segunda reforma? Las rectorías actuales son caras y bastante inútiles para las unidades académicas, especialmente en las Universidades Públicas. Sería bueno que se achicaran para facilitar las iniciativas de las Unidades que son las únicas que pueden articular la Universidad a la Nueva Empresa, base de su futura calidad.
¿Y la equidad que? Se trata de avanzar a una identificación, (talvez por los Municipios, el ‘estado cercano’ y más fácil de vigilar) de los alumnos de educación media que no tienen recursos para estudiar y vivir. A ellos debemos financiarles su profesionalización en cualquiera de las Instituciones de Educación Superior; las que ellos elijan y donde sean aceptados.
Además ‘chao’ a la Prueba de Selección Universitaria, PSU, y así mayor libertad para innovar en educación superior; también ‘chao’ al Aporte Fiscal Indirecto, AFI, y toda la plata pública a financiar equidad.
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