Por Arturo Alejandro Muñoz.
EL PRIMER BANDO QUE Sebastián Piñera emitirá desde La Moneda en caso de resultar electo Presidente de la República será encabezado por una sola palabra: OLVIDAR.¿Olvidar qué? El pasado reciente, por supuesto, vale decir, mediante la imposición de un decreto ley borrar de la memoria colectiva, de la prensa y la televisión, todo vestigio de lo acontecido en Chile desde el año 1969 al momento presente.
No más Allende, no más Quilapayún, Víctor Jara, golpe de estado, torturas, asesinatos, robos en descampado de la familia Pinochet y adláteres, no más escandaleras de Jovino Novoa, ni de Hernán Larraín en su apoyo irrefrenable a la Colonia Dignidad dirigida por el pederasta Paul Schäffer, ni alusiones o recuerdos a Spinoza Melo y sus orgías bisexuales en la Embajada de Argentina con invitados ‘exclusivos’ que eran asesores de la dictadura y hoy se las dan de demócratas…en fin, nada más de eso ni de aquello ni de lo otro.
Muy propio de los antiguos emperadores romanos, que procuraban con intenso esfuerzo lograr que la plebe olvidara asaz y pronto al antiguo líder, fallecido como de costumbre víctima de un entuerto de palacio, cuando no de un lío familiar que se solucionaba cercenando gargantas imperiales.
Hum…la Evelyn no sabe de la que se salvó. Pero esa es otra historia y no cabe mencionar de ella una sola palabra en este articulillo.
No estoy hablando por boca de ganso con eso del ‘primer bando imperial piñerista’, ya que uno de sus secuaces (y a la vez admirador profundo, al grado de considerársele lacayo voluntario) que diz que administra la comuna de Santiago, dio los primeros pasos en el mismo sentido, es decir, obligar a la gente, por decreto alcaldicio, olvidar lo que se indica en el decreto en cuestión…esta vez la víctima del olvido es Víctor Jara, a quien se le castiga post mortem cerrando el Galpón que lleva su nombre y donde se realizaban eventos culturales, otros musicales y algunos poco y nada culturales pero eventos populares a fin de cuentas.
Por cierto, un imberbe Alessandri que oficia de concejal en silla curul se cuadró en formación de cohorte al costado del morisco converso, asegurándole el apoyo de la ‘familia patricia’, incluidos los consiglieri que administran la omertá gatopardista con el visto bueno y bendición de los generales en retiro, así como también la venia de los dueños del muelle, las bodegas, las salas de juego y la casa de piedra junto al lago (¿?).
Samuel Noah Kramer escribió, hace muchas décadas, una obra estupenda titulada “La Historia comienza en Sumer”. En ese libro, Kramer nos habla de la cultura o de la primera cultura “organizada” del planeta (Mesopotamia, también conocida como Sumer o Sumeria), que nos dejó vitales aportes para conformar nuestra sociedad, pues esa cultura mesopotámica fue rica en conocimientos y constructora no sólo de las primeras letras escritas sino, también, de las primeras leyes a través del Código de Hammurabi, (aquel del “ojo por ojo, diente por diente”).
En el asunto que convoca a este artículo, el libro de Krammer es de muy recomendable lectura ya que si fue en Sumer donde se inició la Historia (como todos sabemos, la Historia comienza con la invención de la escritura), y si Tatán llega a La Moneda, es un hecho irrefutable que para Washington, la UDI, RN, Casa Piedra, la Academia Militar y El Mercurio, Chile comenzará con Piñera.
De esa forma, todo lo que nuestro país ha vivido en los años, décadas y siglos anteriores será simple Prehistoria. Por lo tanto, la Colonia, la Conquista, la Independencia, los Decenios, Balmaceda, la mutuales obreras, el sindicalismo, el Frente Popular, la ‘escoba’ de Ibáñez, el interregno del empresario Choche Alessandri, la Revolución en Libertad de Frei Montalva, la Unidad Popular de Allende, y los años postreros de Pinochet (verbigracia, la London Clinic y el Banco Riggs) , en las nuevas ediciones historiográficas -ordenadas por el regio imperator- serán consideradas simples estadios seudo culturales conformados por pitecántropos y neandertales pre-piñerísticos.
Por cierto, esos textos nada dirán respecto del “hombre de Clovis”, el nunca bien ponderado “negro” Miguel, hermano absurdo y festivo del emperador, miembro ínclito de la flojera, la vagancia y la jarana pagada por otros.
A prepararse mental y anímicamente entonces, ya que el Bicentenario pasaría a constituir una simple fiesta criolla estilo Champion de Rancagua, pero a lo bestia, pues el verbo principal, único y excluyente, del inicio del período del emperador (¿o faraón?, bueno, el futuro habrá de resolver aquello) será: OLVIDAR.
No se crea que la cosa marcha sobre rieles con esto de limpiar el disco duro nacional, pues Bancos y Financieras están solicitando -con la premura que exige el pizpar perder dinero- que su clientela quede legal e imperialmente excluida del Bando en comento, ya que según Hernán Sommerville se puede torcer la nariz de la Historia, se puede también lavar el cerebro y la conciencia de la ciudadanía, pero en absoluto se puede ni se debe jugar con asuntos tan importantes, tan ideológica, filosófica y religiosamente vitales como el dinero.
Y el propio futuro emperador -Tatán Primero- nos muestra el camino a seguir, pues no ha ‘parado mientes’ (como escribían esos viejos hispánicos Lope de Vega, Garcilaso, Fray Luis de León, y otros) para que sus súbditos olviden un asunto que él usó como elemento de aprendizaje: el desfalco y quiebra del Banco de Talca…ejercicio de ficción pura que sólo debe considerársele cual simple tarea para la casa.
Si nada cambia de aquí a diciembre, es posible asegurar que nos encontramos ad portas del verdadero inicio de la Historia Patria, por lo que dieciséis millones de chilenitos (*) deberíamos ya estar practicando el nuevo idioma que se hablará en esta franjita de tierra, para recibir en marzo del año entrante a nuestro insigne ex Tribuno y ex Senador Patricio, ya convertido y alzado como Emperador, con un estentóreo y unánime verso: ¡¡Ave Sebas…morituri te salutan!!
NOTA. (*): ‘chilenitos’…ejemplo del idioma que se pondrá de moda con maese Piñera, ya que nos dio la pauta cuando públicamente se refirió al alcalde RN de Cerro Navia -Luis Plaza- llamándolo por su diminutivo, “Luchito”, asunto nada de complejo habida consideración que ese edil no procede de ‘familia patricia’ y no ostenta cargos militares, episcopales ni empresariales.
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