Chile y su política!

Publicado el ago 12, 2009 | 2 Comentarios

Razones para no compartir ni entregar el poder ni abrir el cauce a la democracia.
La lectura del libro notable, “Panfleto desde el Planeta de los Simios” de Manuel Vásquez Montalbán, me ha inspirado ciertas reflexiones, que tiene por objetivo remover las conciencias del ciudadano, que está anquilosado y observa como los menos hacen la historia por él o ella, y les obligan a permanecer en la trastienda de la misma; mientras otros son los que se apropian del poder y lo controlan, amén de la riqueza, la fortuna, la gloria, el reconocimiento; medrando con el esfuerzo y el trabajo de los pueblos oprimidos.
Como no tienen ni un pelo de lesos, elaboran un discurso ad-hoc, destinado a justificar el establecimiento de cierto orden y sistema; a objeto de validarlo, legitimarlo y conferirle la carta de ciudadanía de la realidad, para que nadie tenga derecho a ponerlo en tela de juicio- ni el discurso, ni la ideología que lo sostiene; con mayor razón, el orden sociopolítico al cual aporta legitimidad, y que es inmutable- so peligro de ser tildado como resentido, o nostálgico del comunismo o algo por el estilo: en el caso de Chile, es el híbrido, amancebamiento y amalgama resultante de la comunión entre la derecha y la concertación, durante todos estos años de “democracia”; más bien diría yo, espectro, sombra o fantasma.
Así, tenemos una clase política que se ha convertido en una verdadera casta cerrada, y que al respecto no tiene nada que envidiar ni emular a cualquier estamento impenetrable, que se haya dado en la historia ; siendo su norte único y exclusivo: la posesión y preservación de todos los privilegios habidos y por haber, que ha conquistado hasta ahora-¿quién sabe cuántos más acumularán en el futuro?-;que, de forma efectiva, cuenta con el apoyo de una maquinaria inmensa, para crear la ilusión de la democracia participativa, en cuanto a convocar al ciudadano a emitir su sufragio, pero sin ninguna restricción ni cortapisa una vez que ha asumido el mandato, en el sentido de rendir cuentas, “no cada cuatro años”, suficiente tiempo para volver a engañar y manipular, con todas las técnicas y procedimientos de la asesoría de imágenes; sino, por el contrario, cotidianamente; que se cierra sobre sí de una manera férrea, de suerte que resulta sobremanera difícil permearla o infiltrarla, pues sólo unos pocos disfrutan de la membresía de tal cofradía; que muestra ser una mezcla de aristocracia y oligarquía, en cuanto a que se ha dado el caso de que el cargo o el puesto tanto es ora “propiedad o mejor derecho de” o “heredable”, ya que fulano tiene “el mejor derecho”, por pertenecer al partido de mayor incidencia; y, en algunos casos, se suma el agravante de ser descendiente de quien ostentara el cargo o la investidura en el pasado- en los anales de la República, hemos conocido el caso de presidentes, que han sido hijos de primeros mandatarios; un sello que cada vez más torna exclusivo y excluyente la posibilidad de pertenecer a este club.
Aquí, cabe una breve discreción:
el panorama descrito y analizado, parece ser una característica propia de los grupos que se enseñorean en una sociedad, y construyen todo un imaginario destinado a dar la impresión de que las cosas “han sido así, deben ser así, y seguirán siendo así”.
Y- retomando el hilo central- encima tienen algo de mafia, en cuanto a que funcionan con “códigos de honor”,las órdenes partidarias, los temas reservados, que a la larga constituye un círculo de acero que nadie puede sobrepasar ni quebrar, si desea permanecer como cortesano sentado a la mesa del príncipe.
Así: ¿Qué importancia puede tener que el besamanos de turno, sea de una ignorancia supina y escandalosa; que su único mérito, derive de pertenecer a una familia que lleva décadas involucrada en cubileteos y conciliábulos politiqueros; qué la designación como candidato, haya sido resuelta por la inaccesibles cúpulas de los partidos políticos, dotadas de una sabiduría esotérica y de una inteligencia superior, para saber que le conviene al país, aunque se opere de una forma increíblemente antidemocrática que uno imagine; que haya dado pruebas de palmaria incompetencia para un cargo determinado, si lo que, realmente, importa, es que tiene la simpatía del cacique del partido, del senador de mayor prepotencia o la venia de palacio? ….A fin de cuentas, no tengo memoria de ningún caso de algún honorable que haya sido cesado de sus funciones, en virtud de las circunstancias aducidas.
Por supuesto que, a esta altura de la historia, resulta injustificable e impresentable que: haya diputados y senadores, que llevan desempeñando el cargo, desde “el retorno de la democracia en Chile”; no solamente por el hecho de que se asemeja a una suerte de monarquía, donde los favorecidos por la gracia del rey, tienen asegurada, prácticamente, la perpetuidad de su prebenda, a menos que comentan un grave error como intentar liderar una rebelión palaciega; o incurrir en algún delito de corrupción demasiado burdo. Pero, especialmente, en atención a que atenta contra la esencia de la democracia; ya que, son los mismos rostros que han envejecido, machacando la cantinela de que los partidos políticos son el único medio y canal de expresión de la ciudadanía.
¿Es que acaso en este país no hay ni existen ciudadanos y ciudadanas que posean las cualidades y condiciones necesarias para asumir un rol de tanta trascendencia, sin que tengan que deber obediencia y sumisión a una cáfila de seudo iluminados o élites de doctores y maestros en cuanta disciplina sea posible concebir, en las más prestigiadas universidades del imperio y sus satélites, y que han decretado, pomposamente, que el círculo de la historia se ha cerrado, y su palabra sacrosanta es indiscutible, menos por un mortal cualquiera?; o que: ¿cuando se trata de simples ganapanes y paniaguados; a saber, los administradores formales de la política- al servicio de los intelectuales- quieren y pretenden hacernos creer la especie de que es así; y que ellos y ellas, mejor que nadie, saben, a ciencia cierta que le conviene al resto de la sociedad, distopía que casi nadie se atreve a poner en duda hoy día?.

Por : Arturo Jaque Rojas


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