Escuelas Solidarias

Publicado el ago 28, 2009 | Deje un comentario

En los contextos escolares, ha empezado a preocupar una serie de elementos relativos a la dimensión valórica de los establecimientos y a aquellos aspectos que apunten al fortalecimiento de la convivencia escolar; estas dimensiones son factores protectores de problemáticas sociales emergentes en los colegios: distintas expresiones de violencia, falta de participación, inadecuado manejo de los conflictos, entre otros.

La Solidaridad es un de esos elementos valóricos, que en su despliegue en los contextos escolares, desencadena una serie de efectos positivos: se genera participación, apertura a la comunidad en que se emplaza el colegio, se fortalece la capacidad organizativa de estudiantes, padres y profesores, favorece el desarrollo de ciudadanía, por nombrar algunas. Consecuencias que tienen un importante impacto en la comunidad educativa y en la sociedad en general. 
Las iniciativas de Educación en Solidaridad manifiestas como “prácticas educativas” provinieron mayoritariamente de experiencias en colegios de orientación religiosa, inspirados en la Justicia Social de la Iglesia, con un claro énfasis evangelizador. Sin embargo, progresivamente se han ido sumando al desarrollo de una Educación en Solidaridad, establecimientos particulares subvencionados y municipales, quienes ha puesto su énfasis en la formación en ciudadanía. Esto ha dado insumos suficientes como para tener la experiencia de dos Congresos Nacionales de Educación en Solidaridad, cuya organización ha estado en manos de la Universidad Alberto Hurtado y el Hogar de Cristo. En estas instancias se han presentado y analizado experiencias nacionales de esta perspectiva de formación.

 

Fruto de este trabajo se ha llegado a definir criterios para establecer “Buenas Prácticas de Acción Solidarias en las Escuelas”, entendiendo por tales, un referente de cómo diseñar e implementar acciones solidarias desde la Escuela con énfasis en la calidad de dichas acciones y en el impacto que tiene en la mejora de la calidad de vida de las personas hacia quienes apunta.

 

Las “Buenas Prácticas de Acción Solidarias en las Escuelas”, corresponden a cinco principios operativos. Coherencia, con el proyecto educativo del establecimiento, especialmente su articulación con el currículo. Sustentabilidad, que las acciones se puedan mantener el tiempo e incorporar mejoras en ellas. Replicabilidad, que sean experiencias con capacidad de ser transferidas a otras organizaciones. Innovación, incorporación de nuevos enfoques a nivel de diseño y/o implementación. Y finalmente, el Impacto Sociocultural de la iniciativa, es decir, cuán efectivas y generadoras de cambio pueden llegar a ser, tanto para las personas a quienes se dirigen como a sus ejecutores.

 

Identificar y valorar las prácticas Solidarias en el contexto escolar pueden ser un importante cambio de foco en las miradas más pesimistas de la convivencia escolar actual, nos sitúa en un ámbito positivo, en un recurso de la comunidad educativa, desde donde se pueden generar múltiples acciones a favor del desarrollo de ésta. Sin obviar el impacto y contribución social que puedan tener.
Alejandra Santana López
Escuela de Trabajo Social
Universidad Andrés Bello


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