Hace ya más de 20 años Chile recuperó la democracia, luego de un largo periodo de dictadura militar. Actualmente, vivimos entre los beneficios y costos de este negro episodio de nuestra historia, que afectan más a unos que a otros. Se suele decir, arriesgando una generalización injusta, que los adherentes de la Derecha son/fueron partidarios del golpe militar y los simpatizantes de la Izquierda no, y, dado que en nuestro país los Derechos Humanos son un tema bastante sensible – y con justa razón -, tenderíamos a pensar que el candidato más afectado por este hecho, en cuanto a votos, es Sebastián Piñera. De hecho, el candidato de la alianza ha realizado intensos esfuerzos por desmarcarse de la figura de Pinochet – como grabar un video con la música del NO de fondo -, pero ,aun así, creo que el candidato que más sufre las consecuencias del gobierno militar no es él, sino que el independiente Marco Enríquez-Ominami.El golpe de 1973 trajo miles de consecuencias: políticas, sociales, culturales, entre otras.
Pero existe una característica de la cual se impregnó nuestro país y es el temor al cambio, al riesgo. Toda situación que nos saque de un estado de extremo sosiego es rechazado y esto se debe, en gran parte, al golpe militar. El miedo de que, ante un cambio de gobierno y nuevas formas de hacer las cosas, el país se vea enfrentado a la posibilidad de vivir nuevamente una intervención militar nos aterra como sociedad; y este miedo se expande a través de todos los subsistemas sociales: En la economía, el sector privado es extremadamente poco emprendedor, subsidia muy pocos a los proyectos que no están dentro de los parámetros normales, la cultura se incentiva muy poco, las reformas legales se debaten durante meses para luego ser rechazadas. Como estos, hay muchos ejemplos de aversión a la renovación por temor.
Así las cosas, y considerando las características de los 3 candidatos más fuertes – Frei es continuismo y Piñera es una renovación conservadora – claramente el más afectado por este fenómeno es el díscolo socialista. Su ausencia de canas y la irreverencia con la que irrumpió en el sistema causa sentimientos encontrados: por una parte, una cara nueva es refrescante para la política, pero por otra parte su inexperiencia y juventud generan dudas, razonables tal vez, en la ciudadanía. “¿Y si este tipo no se la puede y volvemos a vivir un golpe de estado?”. El temor se hace presente a la hora de votar. Por eso, no sería extraño que, a pesar de que Piñera lidera las encuestas y M.E-O le pisa los talones a Frei, el gobierno de la concertación se extienda por otros 4 años, y no precisamente por ser la mejor opción, sino por ser aquella que nos asegura aquella situación sin sobresaltos a la que nos habituamos “a la fuerza”.
He dicho que M.E-O es el más afectado, porque representa más vivamente la renovación, pero Piñera no es inmune a esto, por lo que ambos tienen una tarea tremendamente difícil: Deben demostrarle al país que sus intentos por sacarnos de la parsimonia a la que estamos acostumbrados no es tan terrible; Si no son capaces de asegurarle a los votantes que el cambio será sustentable, provechoso y mejor que la situación actual, la victoria se alejará impajaritablemente.
Recibe todas la actualizaciones en tu correo electrónico.

Participa activamente en nuestro medio - Opina sobre este artículo