Por Alvaro Muñoz Ferrer.
La palabra “Progresismo” está de moda y, si bien el término está asociado tradicionalmente a la Izquierda, hoy en día nadie quiere estar fuera de este círculo. ¿Cómo se explica que Derechistas e Izquierdistas quieran encajar bajo esta clasificación?.
Primero, vayamos a la definición. El Progresismo nace en la Revolución Francesa, periodo en que la consigna era Libertad e Igualdad. De ahí que se asocie a lo que hoy conocemos como Socialismo y también Liberalismo. Y es en este punto donde se da la ambigüedad del Progresismo en la actualidad: Las llamadas “fuerzas progresistas”de nuestro país son “liberales” (que me perdonen los verdaderos Liberales) en lo valórico, pero conservadores en lo económico; En cambio la Derecha es todo lo contrario, liberal en lo económico y (muy) conservadora en lo valórico. Dado esto, todos son, en parte, liberales, por lo tanto les calza, según ellos, el sombrero Progresista.
Ahora, lo importante: ¿Por qué todos quieren ser progresistas de la noche a la mañana? Como dije antes, el común denominador entre los “progresistas de derecha” y los de izquierda es el hecho de ser parcialmente Liberales. Y ¿Para qué asociarse al Liberalismo? Simple, para captar al votante de Marco Enríquez-Ominami, para atrapar parte de ese 20% que definirá al próximo presidente de Chile. Ese votante es, en general, una persona con ideales asociados al Liberalismo, por lo tanto tiene sentido acercarse hacia esa vereda.
A pesar de que han diagnosticado bien la situación (haber descubierto el paradero ideológico de esos votantes) me parece que ambos candidatos equivocan el camino. Por una parte, Piñera está representando un “Progresismo Oportunista” ya que intenta proyectar una imagen que no le pertenece en un 100% para obtener votos (en ese sentido, las críticas de la concertación son atendibles), y, por otra parte, Frei está encarnando algo que podría llamarse “Progresismo Utópico”, ya que, si bien la concertación se acerca a la definición más “tradicional” de la palabra de moda (y por eso el senador DC la inserta en sus discursos con una frecuencia agotadora), sabemos que nuestra sociedad es brutalmente desigual e inmensamente conservadora, por lo que el Progresismo del que habla Frei se sustenta más en su antigua asociación con el Socialismo que en la realidad. Desde este punto de vista, ambos candidatos están haciendo lo mismo: Utilizando una estrategia que ataca la forma (disfrazarse de Progresistas “a su manera”) en lugar del fondo (generar propuestas atractivas para el 20% clave) y eso, al igual que en todo orden de cosas, entregará un resultado cortoplacista e inestable en el tiempo.
Aparte de este error, ahora parece ser que el eje del debate es dilucidar quién posee el monopolio del Progresismo, algo ridículo a estas alturas. Las personas no están esperando saber quién es “el más Progresista” para escoger a su candidato de segunda vuelta, y el hecho de llevar la discusión a ese plano no hace más que confirmar que la Política Chilena requiere una reforma que va más allá de la alternancia en el poder.
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