En la fructÃfera evolución del relato norteamericano, el escritor Ernest Hemingway (1899-1961) se yergue como un maestro de la narración breve, atributos que según Carlos Fuentes se caracterizan en la concisión y la objetividad. Es allà a juicio de los crÃticos donde mejor se expresa su genio y donde más hallazgos reveladores se aprecian en su arte contenido, más que en sus novelas donde tal artilugio de tensión es casi imposible de sobre llevar en la extensión de ésta. Dicho lo anterior, no deja de ser inoficioso decir que el verdadero legado de su obra todavÃa permanece en el tiempo.
Pese a su fama pendenciera, mujeriega y a su carácter egocéntrico, siempre fue un disciplinado artesano de su arte. Con todo, su lección fue un descubrimiento de que el trabajo del escritor se termina o se interrumpe cuando ya se sabe cómo se va a empezar al dÃa siguiente. GarcÃa Márquez dice al respecto: <<No creo que se haya dado jamás un consejo más útil para escribir. Es ni más ni menos el remedio absoluto contra el fantasma más temido de los escritores: la agonÃa matinal frente a la página en blanco>>.
Su biógrafo Michael Reynolds, escribe: <<Todo el mundo lo recuerda esquiando en las pistas de Suiza, pero nadie lo imagina leyendo los diecisiete volúmenes de Turgueniev que sabemos que pasaron por sus manos>>.
Fue un laborioso lector de los clásicos rusos y en dilatadas reuniones con Gertrude Stein y Ezra Pound aprendió a llevar cuadernos de nota para adecuar el flujo de consciencia en su escritura.
GarcÃa Márquez dice que en sus relatos encontramos la definición más exacta de su arte narrativo; cual es: que una narración tiene que sugerir esa profundidad de que algo queda flotando en el inconciente del lector, producir esa sensación de realidad que es tan caracterÃstica en este autor y que permanece en la mente del lector como una revelación.
Una muestra de lo anterior, la encontramos en obras maestras del género como Los asesinos, Un lugar limpio y bien iluminado, El gato bajo la lluvia, donde a partir de las acciones de sus personajes descubrimos sus motivaciones, deseos y frustraciones y maneras de enfrentar la vida. Eso que Ford Maddox Ford llama el efecto <<que la vida ejerce sobre el género humano>> y que permite esa llama de interés en el lector, y que no es ni más ni menos que esa sensualidad emocional hacia una nueva consciencia o revelación.
Para Hemingway asà como para Henry James, la escritura era parte de la intensidad de una emoción. En su introducción Hombres en guerra, Hemingway advierte que el verdadero compromiso del escritor y su obra, es contar lo más honestamente posible una verdad que será una experiencia que quedará en la mente del lector, como la resonancia de una piedra en el agua.
Por Felipe Acuña Lang.
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