La gran paradoja política: Presidenta a Ud. la queremos, pero no a quienes la acompañan

Publicado el dic 31, 2009 | 3 Comentarios

bachelet22Intentar un recuento en medio de una campaña de segunda vuelta en las elecciones presidenciales, es un difícil desafío, ya que estamos sesgados por las noticias en desarrollo, como la renuncia de dos presidentes de partidos, PPD y PRSD, quedando en el aire la de Escalona, PS, y Latorre, PDC. Porque ellos tienen responsabilidad política en las causas profundas de la debacle oficialista, ya que desoyendo el clamor de las bases, organizaron las Primarias más truchas e impresentables que hubiese ideado el mejor dictador, con las consecuencias de una gran ruptura díscola y un voto castigo que tiene a la Concertación a 17 días de perder el poder después de 20 años.

Este año fue marcado por ese acontecimiento, desde donde emergió el liderazgo dinámico, transversal y joven de Marco Enríquez Ominami, un diputado que había mantenido disputas internas para corregir malas prácticas en el Congreso, pero que era un desconocido a nivel de la gente que no sigue la política.

Por lo tanto, Escalona, Gutemberg Martínez, son los grandes responsables de la jugada cupular que catapultó a ME-O a la máxima popularidad, catalizando un desencanto con los estilos poliíticos qiue representó un 20,13% del electorado de primera vuelta.

La contradicción vital es que Michelle Bachelet es percibida en lo personal, como mujer y estadista, con un casi 80% de adhesión, lo cual no significa que la gente esté contenta con el modelo, el cual presentó este año el caso de la colusión de farmacias que mostró el abuso que se produce a nivel de grandes corporaciones que transgreden la ley para maximizar sus ganancias.

Este 2009 ha sido el último capítulo de la coalición gobernante, atrapada en un grupo transversal que ha concentrado el poder y ahora es responsable de perder el gobierno. No son los méritos de Sebastián Piñera, que mantiene su confusión de intereses, sin haber vendido sus acciones de LAN o de Chilevisión o de Negro y Blanco (Colo Colo). Los conflictos de intereses si gana serán muy grandes y la promesa de desprenderse de sus negocios no se ha concretado.

La impronta progresista de un 55% de votación Frei+Arrate+ Marco está traslapada con un sentimiento de voto por el desalojo de esos grupos que han mantenido el poder en forma pragmática, sin abrir cauces de renovación al interior de los partidos políticos y utilizando el cuoteo para mantener en el gobierno o en los directorios de las corporaciones del sector privado, a sus militantes de élite, esa masa crítica que circula por los cargos cambiando de sombrero y de funciones, pero repitiéndose constantemente el plato.

El desalojo es cierto que lo inventó Allamand, pero quienes lo aplicaron fueron los concertacionistas con sus cúpulas.

Lo cual lleva a una paradoja: Presidenta te queremos, pero no a quienes te acompañan. A esos queremos cambiarlos de raíz porque se han mal acostumbrado con el poder y de allí sus malas prácticas antidemocráticas.

En definitiva, no es la derecha la que ha ganado. Es la propia Concertación la que ha encabritado a su pueblo progresista, el cual está gritando en los resultados de la primera vuelta, que no basta con autoproclamarse progresista o de izquierda, sino que se trata de aplicar medidas concretas. Medir la consecuencia de esos progresistas de pura boca con las demandas básicas que exige la ciudadanía, acciones políticas que sean enérgicas para hacer tributar más a las grandes empresas y hacer tributar menos a la clase media; medidas para que el Estado recupere su rol Responsable en Educación, Salud y Obras Públicas; medidas para que en lo previsional se rescate o al menos morijere el poder de las AFP, con una AFP pública. Medidas para incentivar las energías limpias y evitar las contaminantes; medidas para preservar el medio ambiente y comenzar a pagar la gran deuda social en esa materia en extensos territorios depredados por el capitalismo salvaje imperante.

El test del progresismo es como el de la blancura. Por eso no basta con hacer gárgaras con la palabra. El 2009 es la lección de una civilidad que recupera espacios y una juventud que comienza a tomar la posta, pese a la reticencia de los gerontes cupulares.

La Presidenta se esfuerza en trasladar su encanto a Eduardo Frei, pero la tarea es difícil. Porque si el desalojo viene de dentro de la propia Concertación, refundarla en 15 días sería una tarea imposible, que no tendría credibilidad.

Queda sólo jugar al mal menor. Y allí que cada cual tome sus decisiones.


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