Pocas veces tenemos la oportunidad de participar a gran nivel con nuestros deportistas en eventos mundiales de gran nivel. Resulta que tenemos el Dakar en nuestro país, con gran presencia de deportistas locales que tienen escasa, inoportuna y casi inexistente atención de los medios y lo peor, de las marcas.
Un par de afortunados corren con el auspicio del estado y el resto, con sus recursos propios o con pequeños auspiciadores que van sumando algo de recursos a cambio de un logo por aquí y otro por allá.
Esta carrera se transmite en 190 países del mundo, llega a más de 400 millones de espectadores en directo, tiene cobertura en todos los medios impresos, digitales y audiovisuales más relevantes del mundo en deportes. Se mueven millones de euros en torno a este evento, sin embargo por Chile pasa por los medios, sin ofender, con una cobertura similar a la de Curicó Unido en su gran campeonato del 2009.
Estamos en un mundo globalizado, las marcas declaran buscar innovación permanentemente, internet nos conecta con el mundo on line 24 horas, 365 días al año, pero ante un evento-oportunidad como este, brillan por su ausencia.
Chaleco es el rostro de esta carrera para Chile, detrás del él vienen 400 o 500 más que no le interesan a casi ninguna marca en Chile. Imaginemos la alegría, el good will que provocan en las audiencias de todo un país los Chino Ríos, los Fernando González, los Eliseo, los Carlo de Gavardo. Entonces ¿no sería una buena estrategia para las marcas estar detrás de estos deportistas utilizando estos eventos de alta categoría mundial, y sobretodo, cuando están aquí, en bandeja, frente a nuestros ojos y ávidos de marcas que quieran sorprender, innovar y de verdad apoyar?
Es curioso, bien curioso.
Por Fernando Erdmann,
Gte. Gral. Doce Publicidad, Doce & Friends.
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