Se sintió, se sintió, Piñera nos c…ganó

Publicado el ene 22, 2010 | 42 Comentarios

piñera nos ganoAsí no más es.

Cómo señaló el New York Times : “The election of a billionaire from a

right-wing party as Chile’s president”, es un tremendo cambio del cuadro político

Reconocer que a pesar de todos nuestros esfuerzos por parar la elección del billonario, nos ganó.

 

De cajón entonces la pregunta ¿Por qué ganó Piñera?

Una consideración antes de intentar responder: la gente que votó el último domingo, en un 91% son los mismos que participaron en la elección de Aylwin el 89 y sólo un 9% son inscritos después de ésa fecha. O sea en las 15 elecciones del 89 para acá (incluidas 3 segundas vueltas presidenciales) han votado casi los mismos. Y siempre, excepto la elección de alcaldes del 2008 y los procesos del 2009, la Concertación siempre ganó.

En las presidenciales, mezclando peras con manzanas, los resultados bandeados a mi arbitrio fueron los siguientes::

Año 89: Concertación (Aylwin: 55%); Derecha ( Buchi + Frafra: 45%)

Año 93: (Concertación y otros: Frei+ Reitze+ Pobrete+ MacNeef: 69%); Derecha (Alessandri + Piñera José: 31%)

Año 99/2000: Concertación (Lagos: 51,3%); Derecha (Lavín: 48,7)%)

Año 05/2006: Concertación (Bachelet:: 53,5%); Derecha (Piñera: 46,5%)

Año 09/2010: Concertación (Frei: 48,4%); Derecha (Piñera: 51,6%)

De lo anterior se desprende que la derecha ganó, porque votantes durante 19 años de la Concertación, se aburrieron y cambiaron de bando.

Cambiemos la pregunta entonces. ¿Qué se hizo, que alrededor de 200 mil votantes concertación se cambiaran de bando? Cómo más arriba mezclé peras con manzanas una consideración necesaria: no creo que los 200 mil que cambiaron de bando sean de lo que se llama hoy la ex izquierda extraparlamentaria, por lo menos en mi entorno ni de oídas he escuchado que alguien votó por Piñera en vez de Frei; algunos anularon y otros no votaron, pero ni pensar en votar por el billonario.

Esto es Concertación pura: militantes de partidos de la concertación, partidarios y simpatizantes del gobierno, periferia de partidos, y chilenos de a pié que se cabrearon. La alegría vino para ellos, o se sintieron alegres, pero ya no más. Y se tragaron el cuento del cambio.

Lo terrible o paradójico es que 200 mil frustrados, nos cambiaran la vida a los otros 16,8 millones de chilenos.

Pero volvamos al análisis. Difícil de señalar que es lo que les hizo cambiar, cuándo yo no soy de ellos. Entonces con la distancia que me separa de estos 200 mil, intentaré formular una hipótesis:

Sesudos y doctos investigadores de UDP-Expansiva (porque me huele a neoliberalismo concertacionista ésta sigla, a Ministerio y Ministros de Hacienda de la Concertación), señalan que estos 200 mil son clase media aspiracional que movida socialmente en los gobiernos concertacionistas hoy necesita más pelo para levantarse; esto no lo encuentra en la candidatura Frei y se convencieron que Piñera si les haría crecer el pelo con la cantidad de promesas (entre otras un millón de empleos, que a lo mejor pueden ser mejor remunerados que los actuales y sirven efectivamente cómo crecedores de pelo).

Reitero aunque parezca majadero: penca que un puñado de trepadores hagan añicos los sueños y aspiraciones de millones.

A mi parecer las causas que hacen perder la elección, y que sin duda irritaron no sólo a los 200 mil que se dieron vuelta la chaqueta, van por otro lado y las  clasifico de la siguiente manera:

1)      Políticas: sin lugar a dudas las más importantes y quizás demasiadas.

a)      La primera y más importante es la de no hacer lo que se promete (sin dármelas de futurólogo, creo que Piñera adolecerá de lo mismo). Eso se llama demagogia. Desde el primer día del gobierno de Aylwin hasta el día de hoy del gobierno de la Bachelet., se prometieron cosas que no se hicieron nunca y se olvidaron en el camino. Es cosa de revisar los programas presidenciales de los candidatos de la Concertación. Después con la verdad/mentira de que no se tenían las mayorías necesarias se cogobernó con la derecha, a través de del consenso, la política de los acuerdos, de la medida de lo posible, las razones de estado, los acuerdos por el bien de la nación y otra cantidad de justificaciones, que son las que a muchos que activamos y votamos por Frei en esta segunda vuelta, se nos revolviera el estomago cuando marcamos la preferencia. La más grande de éstas mentiras/verdad fue el tongo del 2005 realizado por Lagos Escobar y el cambio de la Constitución pinochetista.

b)      A partir de lo último señalado, lo segundo fue lo poco o nada en el desmonte de la institucionalidad pinochetista impuesta por la fuerza. No se entendió o no se quiso entender que esto era lo principal. De nuevo le echaron la culpa al empedrado: no existían quórum para cambiar la institucionalidad. Eso era evidente, si lo hicieron así cuando formularon la Constitución el 80. Por lo tanto esas mayorías buscarlas en el parlamento era  perder tiempo, además con el binominal de por medio. Un paréntesis: en la elección parlamentaria de diciembre pasado, la manifestación del peso del binominal queda más clara en el siguiente cuadro, a partir de los votos (en % sacados por cada fuerza) v/s el porcentaje en diputados de cómo quedó compuesta la cámara:

     
  % votos % diputados
DC 14,24% 15,83
PPD 12,65% 15,00
PS 9,90% 9,17
PC 2,02% 2,50
PRSD 3,78% 4,17
IND. L A 1,75% 0,83
RN 17,82% 15,00
UDI 23,04% 33,33
IND L B 2,30% 2,50
PRI 4,01% 2,50
INDEP 2,21% 1,67
     

 

Nótese que a los partidos más grandes les favorece porque sacan más diputados con menos porcentaje de votos. El caso de la UDI es escandaloso, pero el del PPD y la DC no son menos.

De esta desidia por no hacer los cambios y convocar a la gente (perdimos la capacidad de hablar de pueblo, así cómo los hoyos hoy son eventos) para generar mayorías movilizadas, es lo que nos cansó. Perdón con el símil que haré: en la RDA, el país más avanzado de construcción socialista en el siglo pasado, se fue cortado sin que nadie lo defendiera, con la Concertación parece que sucedió lo mismo. Cómo que todos esperaban que esto se acabara. Y no es un problema de carácter electoral, es una percepción subjetiva de estados de ánimo. Nunca el liderazgo de los gobiernos concertacionistas fue alterativo de la institucionalidad dictatorial, y se acomodaron, por gusto y conveniencias.

c)      Nunca resolvieron quién cortaba el queque. El Presidente o Presidenta (sin dudas en el imaginario colectivo líder y conductor), nunca dirimió conflictos intra o inter partidos. Por eso los díscolos. Por eso el caciquismo. Por eso los operadores. Y por eso a mi juicio lo principal: el descrédito de la política, impuesto a sangre y fuego por el dictador durante 17 años en que mató, exilió, desapareció, torturó, a los “señores políticos”; en 20 años de concertación poco, demasiado poco se hizo por reivindicar a la actividad política. La política en el sentido más amplio de aspirar al poder para servir a los demás. Hasta se crearon una nueva clase: la clase política, que para lo que sirve es aprovechar los privilegios que da el poder democrático (me refiero a gente elegida como representantes de) para beneficiarse personalmente y usufructuar de ese poder. Por eso corren  sin límites de velocidad en las carreteras, por eso votan con carné de chofer, por eso usan los autos para cuestiones particulares como vender frutillas, por eso EFE, MOP-GATE, Chiledeportes, y un demasiado largo etcétera.

Hoy en la mañana cuando venía en taxi a CONUPIA, el taxista me señaló algo que creo  piensan lamentablemente demasiados chilenos: “hay que dejar que otros roben también, no pueden ser siempre los mismos”. Esa es la visión de los políticos y de la política. Que mucho más que los 200 mil chaqueteros, existe en el Chile de hoy.

Hay más en la política, pero las tres señaladas me parecen las más significativas.

2)      Iba a separarlas pero en aras de sintetizar (todos saben que me es difícil conjugar ese verbo ), agrego razones sociales y económicas:

a)      El triunfó del No y de la candidatura de Aylwin al año siguiente, fueron triunfos del pueblo movilizado en función de terminar con la dictadura. Pero no sólo era que se fuera Pinochet (no se fue sino hasta bastante después, el 2001). También significaba el triunfo de una idea de construcción de un Chile distinto al la dictadura. A una forma de relacionarnos y vivir de manera distinta. Los nuevos gobernantes, sus cuadros dirigentes, principales funcionarios accedieron a mayores y mejores beneficios pecuniarios. Y descubrieron Vitacura, la parte alta de Las Condes, Lo Barnechea, San Damián, Los Trapenses. Pasaron de El Quisco, Algarrobo, Maitencillo, a Cachagua, Zapallar, Las Tacas, Puerto Velero, Pucón, Vichuquén, Caburgua, Lago Ranco. De los buenos liceos públicos (y eran en mi época no sólo el Instituto Nacional o el Liceo 1 de Niñas) al Verbo Divino, La Maissonette, , el Redland, el Alcazar, La Giroutte, la Alianza, y cuanto colegio formado por el Opus o Los Legionarios..En universidades empezaron a estudiar en la Adolfo, la Gabriela , la Finis, la del Desarrollo, cuándo más la Andrés Bello o la Portales; ni pensar en la USACH o en el Pedagogico. De autos ni hablar. Lo más pirulo al 89 era el Peugeot de Aylwin, basta ver la cantidad de 4×4, Station, Suv, ahora último Hammers y otra cantidad de autos camionetas, station, etc., dejando atrás la picantería de los FIAT o la torrantería de autos chinos picantes.

Que significó esto: escalaron socialmente y pudieron vivir cómo quienes se hicieron ricos en dictadura (Piñeras, Yurazcek, Delanos, Ponces Lerou y otros de la misma calaña) y que detestaban. Se hicieron amigos, compartieron convites, partys, snacks, coffes, y cuanto huevonada uno puede imaginarse en dónde se encontraron estos dos mundos distintos. Y fue rico y cómodo. Y para que cambiar si esto está bueno, requete bueno. Si el convivir civilizadamente, da estabilidad al país. Al diablo con los cambios y las promesas de cambio. Total con Pinochet y los milicos presentes, siempre es posible la regresión democrática y eso asustó y calló. En definitiva, cómo decimos los futboleros, los dirigentes que debían cambiar el país, se achancharon.

b)      Un segundo elemento claramente es  socio-económico. Y es la relación del poder y el acceso al dinero. A poco andar de los gobiernos concertacionistas y en la necesidad de rotación y recambio de funcionarios del aparatichki estatal, primero tímidamente y después sin ningún descaro comenzaron las correrias entre el funcionario que primero establecía las regulaciones y el mismo aparecía  después en directorios de empresas que debían ser reguladas por la regulación establecida. Esto no es sólo una cuestión de Aninat, Estévez, la Rincón, Rodríguez Grossi y otros escualos de aguas profundas. Es el desmalezado de ENAP, son los agentes de fomento de CORFO, la subcontratación de Codelco o el Metro, las concesiones viales y portuarias, la venta de las sanitarias estatales entre demasiadas cuestiones. Y esto pasó colado y lo aceptamos todos. Nos pareció y creo que nos parece a hoy cómo natural. Hoy día demasiados encuentran bien que el presidente electo, por el hecho de no haber vendido acciones en su momento y hoy aprovechando el triunfo, su principal inversión que se transa en bolsa casi se duplique. El problema de Piñera no es sólo de él, que es fresco y careraja, es también de quiénes dimos patente de naturalidad a la inmoralidad social con fines de lucro.

c)      El tercer elemento claramente es económico. Si bien los gobiernos concertacionistas disminuyeron la pobreza y la miseria significativamente (alguien me señaló que las cifras cambiarían negativamente porque  la forma de medición cambiará en la nueva Casen), mucha de esa gente que salió de la pobreza, o sea tuvo movilidad social, se convirtió en integrante de la gran clase media chilena (a decir de los entendidos los grupos C3, D y la parte de arriba del E) y esos, entre los que me cuento, si que hemos andado a ¾ y un repique, cómo dice mi mamá.

Que duda cabe que los micro y pequeños empresarios somos la clase media per sé; en los 20 años de transición democrática, hemos perdido más de la mitad de nuestra participación en el mercado interno: de el 33% que teníamos el 90 al actual 14% del 2008. Y en cantidad somos más o menos los mismos, al menos el aporte a la contratación de trabajadores es la misma. O sea se nos achico la torta, pero los comensales siguieron siendo los mismos en cantidad. De cajón que los pedazos se convirtieron en pedacitos y comemos menos torta.

En las antípodas, los grandes se hicieron más ricos, se metieron y acapararon los mejores negocios de los chicos y nos dejaron los negocios más pencas.

Así se construyó la tremenda  concentración económica del Chile actual.

Con un agravante: la economía creció según  algunos más del doble o triple en el período y los salarios con suerte al 70%. Claramente el crecimiento, no significó desarrollo, entendido en cuanto a crecer y repartir equitativamente. El Chile de la concertación ostenta el triste record de ser una de las economías de peor redistribución a nivel planetario. Y eso se siente en el bolsillo, en el estomago, en la salud, en la calidad de la vivienda, la educación, etc.

 

Sin duda existen más razones que nos expliquen la actitud de los 200 mil chaqueteros. Pero estoy convencido que no es sólo un problema de ellos.

Debemos intentar  la idea de replantearnos  la Patria Justa para Todos los chilenos y chilenas del programa del 89, abandonada antes de siquiera intentar construirla. Sin exclusiones de ningún tipo. Con debate democrático y de cara al pueblo. La verdad es que debemos hacerlo desde y con el pueblo. Intentar corregir algo de las acciones y omisiones, es parte de quiénes las cometieron.

 

Nosotros la ex izquierda extraparlamentaria, en mejores condiciones sin duda que en los 90, mucho podemos hacer. En primer lugar intentar darle a quiénes desde la concertación, sus partidos, sus adherentes y simpatizantes, una modesta opinión de porque pasó lo que pasó.

Espero con más tiempo, en los próximos días, divariar sobre nuestras responsabilidades en la construcción que viene.

Luces nos dará la discusión de la Dirección de mi partido, pasado mañana sábado. Sin duda será a ampliar nuestra influencia e incidencia, a ampliar nuestras alianzas, a fortalecer la construcción de la IZQUIERDA, para que con otros, distintos a nosotros, hagamos realidad que es posible construir otro Chile.

21.01.2010 – José Luis Ramírez, Sec. General CONUPIA


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