Esto lejos de ser el clásico Zamorano v/s Salas, o un eterno listado de duelos sobre quien es el mejor, queda para la anécdota contraria.
Si vemos en popularidad, el sistema de transportes de la capital (financiado por todos los Chilenos), lo gana por lejos, ya que su campaña mediática es solo comparable a las del Casino Monticello o las casas comerciales de retail.
Pocos saben lo que ocurre con el anónimo Transvalparaiso, ya que duerme en la oscuridad por ser un sistema que no genera mayor desesperación masiva pero que puede llegar a ser tan escandaloso como la peor etapa de las nuevas micros blancas con verde de la región metropolitana.
Y claro por que hace un par de años en la región de Valparaíso, se celebraba el nuevo sistema de transportes que asustaba, con el puro nombre “TRANS”, asimilable completamente el desastre de Santiago del 2006. Pero quedó sólo en el olvido por que las “supuestas mejorías” duraron menos que la vocería de Bowen en el comando de Frei.
Entre los cambios radicales que se hicieron, se repintaron todas las micros, se cambiaron los números, se hizo un nuevo logo, se cambiaron algunos letreros y se arreglaron 4 paraderos, ah.. y se renovó la página web. Y chán¡ tenemos nuevo sistema de transportes en la Quinta Región.
Siempre creí que eran cambios paulatinos, pero ya pasados algunos años me temo que los cambios ya se terminaron, ¿o sea que ya se renovó el sistema de transportes?
El trato a los escolares sigue siendo nefasto, chóferes hablan por celular (si bien no es el común, tan aislado no es)
Límites de velocidad totalmente superados. Cualquiera que ande en locomoción colectiva en la Avenida España, sabe que su trayecto desde Viña a Valparaíso, puede demorar entre 10 y 30 minutos, dependiente que tan apurado o no, ande el chofer.
El sistema de cobros, sigue siendo absolutamente el mismo, ni siquiera hemos llegado a los cobradores humanos, que hubo en Santiago cuando se negaron a comprar los aparatitos automáticos. De hechos en términos de transportes el sistema regional está por ahí en la década de los 80, con conductores vestidos con cualquier ropa menos el uniforme, con buses transitando a 80 o 90 km por hora, sobre un máximo de 50km.
Para que hablar de la tercera edad, que definitivamente no quiere subirse a estos buses por la extrema inseguridad que les provoca y por los variados accidentes que sufren al partir o bajar del bus.
¿Los minusválidos?
Nada, ellos siguen esperando ramplas de acceso, de salida, la verdad no tienen nada.
¿Los valores?
Los más altos del país, 500 pesos de Viña a Valparaíso (25 minutos promedio), tarifas totalmente inadecuadas para los ingresos de dos ciudades con los más altos índices de cesantía con un pésimo servicio y sin subsidio alguno del estado como si ocurre con su hermano Transantiago.
Al menos para que el ministerio regional de transportes tome cartas en el asunto y asuma que la gestión ha sido lamentable.
Giancarlo Barbagelata
Publicista.
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