La oculta campaña del terror de la derecha.

Publicado el feb 05, 2010 | 12 Comentarios

aaaaaaaaaaaaUno de los pilares de la campaña de la derecha en Chile para llevar  a uno de los suyos a La Moneda ha sido la inseguridad ciudadana, temática apoyada con programas de radio y televisión, así como extenuantes reportajes, informaciones y “noticias” en los medios escritos y que han mantenido al país en vilo, temiendo una asonada de “patos malos”, con robos, asesinatos, violaciones y un sinfín de calamidades.

Ese mensaje, luego de tanto bombardeo mediático, caló hondo en la gente, pues quienes  asesoran a los medios de comunicación y a políticos de derecha, a través del Instituto Libertad y Desarrollo – ¿no le suena a usted, que es mayor de 50 años, a Patria y Libertad?- son sicólogos, publicistas, expertos en mercadotecnia y otros profesionales formados en universidades privadas que, por cierto, pertenecen a ese mismo grupo político.

En países como Brasil, México, Colombia y los mismos Estados Unidos de Norteamérica, ese tipo de programas de televisión, donde periodistas y seudoperiodistas  estimulan el morbo de una audiencia masiva, son pan de cada día, con las consecuencias por todos conocidas, y que obligan a millones de estadounidenses a armarse hasta los dientes, construir bunkers para proteger a sus familias y adquirir vehículos blindados

Programas como “Cidade Alerta”, en Brasil, o “La Ley de la calle”, en México y Colombia, convierten al televidente-consumidor en esclavo del pánico y la adrenalina, y los noticiarios de cada uno de esos países están saturados de escenas tan violentas que adultos, niños y niñas apenas pueden conciliar el sueño.

En Chile, y desde hace varios años, la derecha fomentó ese tipo de campañas, para lo cual cuenta con la mayoría de los medios de comunicación; y las reiteradas visitas de Piñera y representantes de la UDI y RN a Colombia y otros países rindieron sus frutos.

En su edición de hoy viernes 5, El Mercurio destaca una conversación telefónica entre un delincuente y su pareja. Bajo el título de “Ladrones con depresión por triunfo de Piñera”, la nota da a conocer el supuesto estado anímico del reo, quien insta a su mujer, la misma noche del triunfo de Piñera en segunda vuelta, a “apurar los trabajos”, es decir, los delitos, antes de la asunción del empresario electo.

Si bien es cierto Chile no está exento de crímenes y barbaridades varias, los índices de delincuencia distan mucho de los demostrados por otras naciones en nuestro Continente, situándonos en la calidad de país seguro. Y más allá de consideraciones políticas respecto de su participación durante la dictadura militar, ambas policías son confiables, a diferencia de las instituciones en los países ya mencionados, donde la corrupción en los cuerpos policiales es la impronta.

En esferas gubernamentales, se observan diferencias entre la clase política de Brasil, Colombia, México y Chile, aunque también similitudes que debiesen preocupar.  Mientras el PRI, en México, gobernó por más de 70 años, se desató una corrupción generalizada, que abarcó todas las áreas del quehacer nacional. En Colombia, los hacendados y económicamente poderosos de ese país formaron fuerzas paralelas para combatir a las FARC, y tanto la policía como el ejército regular se vieron infiltrados por la tentación de los narcodólares; y en Brasil, mientras estuvo Collor de Melo, las arcas fiscales fueron saqueadas por él y sus cercanos, todos empresarios en distintos rubros.

En nuestro país de memoria frágil, los diarios y la televisión ahondan en el tema cuando de un ratero o micro traficante se trata, pero optan por bajarle el perfil a otro tipo de ilícitos tales como la situación del ahora electo presidente mientras dirigió el Banco de Talca o integró el directorio de Fasa, más conocido como la colusión de las farmacias; hizo uso de información privilegiada para adquirir o deshacerse de acciones que le han reportado millones de dólares, hurtó a su ex jefe y socio, Ricardo Claro, propietario de Sudamericana de Vapores, Mega y otras corporaciones el proyecto de las tarjetas de crédito. Tampoco editorializó jamás El Mercurio y su cadena acerca de la ética cuando Sebastián Piñera fue objeto de sanciones pecuniarias en Estados Unidos y en Chile debido a negociaciones incompatibles y que atentaban en contra de la libre competencia, o la escucha ilegal y grabación de conversaciones privadas, donde su ex amiga de la denominada “Patrulla juvenil”,  Evelyn Matthei, se vio involucrada, así como la compra de empresas del Estado, arruinadas durante el régimen de Pinochet y vendidas entre un cerrado círculo de adherentes a precio de huevo.

A contar de marzo, veremos cómo Sebastián Piñera y su gobierno maneja tanto los negocios como la seguridad ciudadana, y es de esperar que al cabo del cuatrienio que se aproxima no veamos tras las rejas a quienes impulsaron el cese de la puerta giratoria.

 Enrique Fernández Moreno


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