Al momento de redactar esta nota, y a pocas horas del anuncio que realizaría el presidente electo de Chile, Sebastián Piñera, en cuanto a quiénes conformarán su primer gabinete de gobierno, existe hermetismo total respecto de los nombres. Especulaciones más o menos, lo cierto es que este ha sido uno de los secretos mejor guardados del entorno del empresario, al menos para el común de los chilenos y chilenas, pues se sabe que influyentes personeros del quehacer político y económico del país barajan y proponen a sus favoritos, lo cual ha demorado la toma de decisiones.
Lo anterior no ha estado exento de fricciones entre Rn y la Udi, cuyos líderes debían reunirse ayer, por separado, con Piñera, quien suspendió el encuentro pues los dirigentes del partido de Jaime Guzmán y sostén político de la dictadura, se rehusaron a asistir a la convocatoria a la misma hora que Renovación Nacional. El motivo: los “coroneles” Udi discrepan de determinados nombramientos y quieren imponer su voluntad antes que se materialice la conformación del mencionado gabinete.
Tal determinación –la de no visitar juntos al mandatario que asumirá en marzo- pone sobre el tapete, una vez más, las marcadas diferencias entre ambos partidos, y supone crisis que, de no contar Piñera y sus más cercanos con una buena “muñeca política”, podrían desembocar en verdaderas batallas entre los actuales socios.
Fuentes cercanas a las principales tiendas políticas que sustentaron la campaña y posterior victoria de Sebastián Piñera en segunda vuelta, expresaron sus temores acerca de la “actitud prepotente” de la Udi, cuyos rostros más emblemáticos han exigido áreas clave en el futuro gobierno, hecho que presiona a Piñera y tensiona las relaciones entre los partidos.
En ese contexto, trascendió que Rn optó por sumar a concertacionistas al gobierno en formación, “para así entregar una señal de unidad nacional”, tal como lo ha expresado Piñera durante sus recorridos por el país. Nombres como los Dc Jaime Ravinet o la actual ministra de Educación, Mónica Jiménez, sonaron fuerte durante las últimas horas.
En tanto, la Unión Demócrata Independiente, habría propuesto a personas cercanas al núcleo fundador de ese partido, o al menos a los más conservadores, lo que contraviene las aspiraciones del piñerismo más puro de desmarcarse de un pasado que todavía duele recordar.
Las asperezas que comienzan a notarse tienen también relación con algunos de los ministerios más complejos, tales como Trabajo, Salud y Educación, dado que los cálculos indican que las primeras muestras de rechazo hacia los nuevos inquilinos de La Moneda provendrán de esos sectores. “La Udi, quiere mano dura desde el principio” –afirma alguien que conoce a ese conglomerado desde hace mucho -mientras que en Rn estiman que la fórmula de los acuerdos debe imponerse”.
Otro foco de tensión para el propietario de Chilevisión –entre otras empresas, que abarcan desde clínicas privadas hasta clubes deportivos- es su decisión de no vender ese canal de televisión, tal como lo prometió durante toda su campaña, sino que crear una fundación, denominada “Cultura y Sociedad”, cuyo directorio será nombrado por el propio Piñera, quien también, eventualmente, podrá presidirlo, con derecho a voz, veto y voto. Allí, claramente, hay un conflicto de interés difícil de digerir por los “puristas” de la Udi. Pero lo más grave no termina allí, pues el futuro presidente deberá nombrar al ministro de Transportes y Telecomunicaciones, quien es responsable, entre otras materias, de fiscalizar el canal de televisión de su jefe, el presidente.
Enrique Ferández Moreno.
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