Amistades Feisbuqueanas

Publicado el feb 13, 2010 | 2 Comentarios

Por |Jaime Sierra Bosch.

nuevoLlevo un par de meses poniéndome al día en las comunicaciones colectivas, en lo que se llaman “redes sociales”. Abrí mi “muro” en facebook, tímidamente, invitando a unos pocos amigos; (facebook les llama “amigos” a todos aquellos que aceptan ser parte de la red que uno va formando y uno pasa a ser “amigo” de alguien cuando acepta su invitación a ser parte de su red personal, y muro a un lugar donde tú y tus amigos en facebook pueden escribir o hacer otras acciones). El usuario puede buscar a personas específicas para invitarlos a su red de contactos, cosa que aún hago. Por su parte, esta red luego comenzó a proponerme más amistades, entre los que han dio apareciendo conocidos y desconocidos, hasta ahora. Estaba muy contento cuando llevaba 25 amigos, estado de ánimo que se exultaba a medida que mi red se iba ampliando. 50, 100, hasta cerca de los 350 por estos días. Es extraño poder comunicarse con varios al unísono. Los conocidos personalmente (o reales, conocidos algunos incluso desde antes de la internet), pasan entonces a ser una minoría entre estos nuevos conocidos. A aquellos que aún no conozco personalmente, no puedo llamarles amistades virtuales, pues les estaría quitando su calidad de reales y, aunque no los conozca, sí lo son. Entonces, estas amistades logradas a través de facebook serán “Amistades Feisbuqueanas”, o “Amigos-F”.

Facebook y las llamadas redes son como un gran chat abierto si se quiere. Las personas dicen a sus amigos-F todo lo que estiman conveniente, con mucha libertad, mientras no sean denunciadas por excederse de alguna forma, y los otros responden de igual manera; se envían imágenes, se proponen enlaces con otros lugares de la red mundial, se entrega humor, se reencuentran personas, se regalan objetos virtuales, se invita a eventos y a participar en grupos, se formulan llamados políticos, se forman comunidades, se abren algunos corazones, mostrándose sentimientos e ideologías, se coquetea, se elogia, se insulta, se amenaza y se agrede. También algunos desalmados se apropian de ideas de otros, para usarlas después sin mencionar su origen relativo, lo que yo creo deshonesto. Resumiendo, se expone la naturaleza humana individual y colectiva.

Algunos medios de comunicación utilizan estas redes y hay que hacerse su “fan”, (fanático), para participar en ellas. Cada medio plantea encuestas y debates en su muro, en un lugar específicamente destinado para ello, que es administrado por sus propios operadores, y donde los fans pueden responder u opinar al respecto. Reserva otro lugar para uso abierto de sus amigos-F, única instancia en que estos pueden escribir sobre cualquier tema libremente, bajo algunas restricciones. La sección de encuestas es la única que permanece relativamente ordenada, al menos estéticamente, ya que no es así en cuanto a las ideas planteadas, mientras que el lugar de los fans es casi siempre un caos de ideas deshilvanadas, de preguntas y de sus respuestas que no se ven ni cerca de las preguntas que las originaron, de llamados de ayuda social, de algunas ideas valiosas que pasan inadvertidas en una vorágine de planteamientos, y de todo tipo de expresión humana. Imagino que los medios pretenden con esto uno de los dos objetivos, o ambos, para proceder así: o recolectar clientes en formas nuevas, o fidelizar a los antiguos, entreteniéndolos; u obtener ideas de ellos para sus reportajes o crónicas. Sin embargo, imagino que la utilidad neta de estos medios ha de ser escasa, pues, en ambos casos, de las muchas encuestas, como el de la temática libre, son tantas las repuestas e intervenciones, planteadas de las formas más disímiles y extravagantes, que deberían ser muchos los operadores, capacitados, para discernir entre ellas según el valor de su aporte, o en su defecto o complementariamente, usar sistemas inteligentes que concurran a esta tarea, pero es poco probable que eso sea así. Resulta llamativo que algunos personeros públicos tengan como alternativa para pertenecer a su red el volverse su fan, cual estrella de cine o de música, entre los que tal práctica es difundida, en lugar que su amigo, como lo hacen el común de las personas. Resulta digno de un análisis social y político que estos tengan fans. Algunos políticos y parlamentarios también buscan fans en lugar de amigos, aunque en estos casos es quizás más aceptable que en de los empleados del Fisco.

También es posible encontrar muros de las fuerzas armadas del país y de sus distintas armas, así como de Carabineros e Investigaciones de Chile. Desconozco su validez en términos de que si pertenecen oficialmente a tales instituciones, es decir si son legales como formas de comunicación suyas, o si corresponden a iniciativas personales de algunos de sus miembros o ex miembros, o sólo simpatizantes. Las propias autoridades institucionales son las llamadas a aclararlo, aunque en todos los casos en que aparecieren agentes del Estado en facebook y otras redes sociales, debe fiscalizarse los usos de nombres y distintivos oficiales. En caso de corresponder a políticas comunicacionales legítimas, debe imponerse la normalización de cada servicio de red, así como su institucionalización y profesionalización. En este caso, para ser amigo-F de las instituciones oficiales, los usuarios de la red social facebook usarían una alternativa entre “Unirte” o “Agregar a mis amigos”, o simplemente “Enviar mensaje a …”

La suspicacia, que todo humano bien pensante tiene entre sus atributos y que es una de las madres de la evolución, (si la palabra fuera suspicacio sería entonces padre), hace suponer que ocurren hechos y otros pueden ocurrir, de formas no evidentes ni declaradas, que más frecuentemente tienen que ver con cuando las redes sociales son utilizadas como instrumentos para delinquir, transgredir la Constitución Política del Estado, atentar contra la seguridad de la Nación y para la violación de los Derechos Humanos, (independientemente de cómo se encuentren declarados), entre otras posibilidades. Como ejemplos, puedo citar: degradación de menores, tráfico humano, tráfico de órganos, complots, terrorismo, publicidad indebida, búsqueda inteligente y sistemática de personas que tengan o adhieran a ideologías contrarias al hechor, rastreo, seguimiento o vigilancia de personas, con el fin de individualizarlas, identificarlas, clasificarlas o registrarlas, con algún propósito contrario a los intereses de estas, etc. Las autoridades deben estar alertas de posibles delitos potencialmente acometibles usando estas redes, adelantándose a sus perpetraciones. Sin embargo, la búsqueda de ilícitos nunca debe servir para fines privativos de las libertades del pueblo, personas, gente, población, público, o como respetuosamente de denomine, ni en el presente ni en el futuro. La población debe responsabilizarse también desde esta actitud, sin que esto signifique caer en un estado colectivo de espionaje mutuo y paranoia. El Estado debe ocuparse de lograr y mantener un balance, también hay que observarlo, y este autocontrolarse. Es más fácil de lo imaginable cumplir con estos objetivos en el mediano plazo.

Es entretenido conversar e intercambiar ideas con viejos amigos ahí encontrados, tanto como con amigos nuevos, los amigos en facebook, o amigos-F. Por lo demás, hasta ahora, con la excepción de unos pocos casos, todos hemos sido gente amable y cordial, y en una buena medida practicantes de la tolerancia. Últimamente me dio por abrir un twitter, que aún no utilizo. A los amigos de ahí los llamaré “Amigos en Twitter o Twiterianos”, o “Amigos-T” y todos seremos “Amigos en Red”, o “Amigos-R”. De ahora en adelante nos distinguiremos por ser amigos reales o amigos en red, aunque no excluyentemente.

Aunque, por otro lado, el antropólogo Robin Dumbar plantea que no es posible de tener y mantener más de 142 amigos, por causas que se citan en los tratados del mismo científico. (Esta cifra es conocida como el “Número de Dumbar”, y desbarata las intenciones del cantante

Roberto Carlos de llegar al millón de amigos). Me da la impresión que en esta materia de las redes sociales, hay bastante lana por cortar.

Aclaro que el uso mayoritario del género masculino (unos, los, amigos, etc.), para referirme a personas o grupos de ellas, obedece exclusivamente a mis limitaciones lingüísticas paradigmáticas conformacionales (si alguien sabe qué significa esto, felicitaciones). En ningún caso excluyo la presencia de personas del género femenino en las eventuales ocurrencias, ni pretendo utilizar el género ni ninguna tendencia al respecto como elemento de discriminación, y todo lo expreso pretendiendo que no resulte en ninguna forma ofensivo para la sensibilidad de nadie. Por lo mismo, no creo que generalizar con @ sea justo para la sensibilidad de algunos varones, incluyéndome, pues tal letra es una “a” arrobada, y la “a” es la letra utilizada universalmente en la lengua castellana para designar a las mujeres. Si no me creen, convérsenlo con una jueza, y si quieren lleguen hasta la Presidente Bachelet. (Cumplida con esta aclaración).

Otra aclaración: Al decir que la suspicacia es una de las madres de la evolución, manifiesto un pensamiento propio, y desconozco si se encuentra planteado antes por algún científico o en algún estudio. Me responsabilizo de ello.

JSB.

24 de enero de 2010.


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