La maquila política y económica que el establishment desea obtener del megasismo
NO SÓLO las casas, puentes, plazas y bordes costeros se llevó el terremoto, sino también aventó aquellas negras telas bajo las cuales se cobijaban las indecisiones y fantasmas del gobierno concertacionista en sus últimas semanas de administración, junto, por cierto, a los muy disfrazados ilícitos de algunos empresarios que acostumbran obtener ganancias pingües mintiendo con criminal descaro a clientes y autoridades, pues entregan productos y servicios de baja calidad a precios de artículos y bienes de alto estándar. A estos empresarios, en estricto rigor, los apoya (y siempre lo ha hecho) la cofradía de tiendas políticas derechistas.
El mega terremoto ocasionó daños severos en seis regiones del país, y al momento de escribir estas líneas el dato oficial señala que hay un millón y medio de viviendas destruidas, junto a una docena de hospitales inutilizados y, a lo menos, cinco puentes intransitables que dejan –aún en este instante- interrumpidas las comunicaciones terrestres en gran parte de la zona centro-sur.
Distintos economistas aseguran que se requerirán cuarenta mil millones de dólares para reponer las obras de infraestructura que el megasismo echó al suelo. La muerte de 800 chilenos que fallecieron producto del desastre habla por sí sola de la magnitud de la tragedia. La mayoría de esos compatriotas murió en los bordes costeros a causa de la inoperancia de las autoridades, las que demoraron en actuar el tiempo preciso que requería el océano para realizar su tétrico trabajo.
Capítulo aparte merece la confusa actuación del gobierno respecto de la declaración de estado de emergencia, toda vez que lo racional y lo recomendable ante la ocurrencia de una catástrofe como la acaecida, es ordenar a las fuerzas armadas utilizar su tecnología, movilizar sus aparataje vehicular y tomar el control de ciudades, carreteras y puertos, a objeto de coordinar no sólo la ayuda nacional y extranjera sino, también, dar garantías de orden y seguridad a millones de personas que en esos difíciles momentos se obnubilan ante los hechos del desastre.
Pero, al parecer, en La Moneda tenían una lectura distinta de los sucesos, ya que allí se reaccionó sólo cuando algunas turbas saqueaban a destajo tiendas y supermercados, sobrepasando a las policías que, siendo realista, tenían a la mayoría de sus miembros ocupados en tareas de rescate, comunicaciones y ayuda directa en sitios estragados.
Y ya que estamos hablando de delincuentes, debemos mencionar con indignación el actuar de algunos empresarios que en estas materias criminales se llevan la palma de oro, muy particularmente los dedicados al rubro de la construcción. ¿Cuántos edificios de altura, prácticamente nuevos, colapsaron con este sismo? ¿Cuántas casas de poblaciones y villas construidas “para la clase media” resultaron seriamente dañadas o quedaron inhabitables? Empresarios que no solamente son inescrupulosos sino, definitivamente, ladrones, predadores, un peligro para la sociedad.
El investigador Juan Pablo Moreno ya me había advertido un punto relevante, que será capital en los conflictos financieros, judiciales, sociales y políticos que se avecinan por los desastres causados por las construcciones de pacotilla, que han originado desastres y muertes en los barrios de la “clase media emergente”.
Muchas veces conversamos respecto del desastre que podía ocurrir en la Región Metropolitana ante la evidente y visible falta de calidad de construcción en muchos edificios de departamentos -destinados a la llamada clase media emergente- en comunas de la Región Metropolitana (RM), como Santiago Centro, Ñuñoa, Independencia, Recoleta, Conchalí, Cerro Navia, La Florida, Macul, Maipú etc.
Juan Pablo Moreno me señaló que un gran terremoto en la RM podría ser la prueba, al costo quizás de centenares o miles de muertos, de esa estafa visible de las inmobiliarias y constructoras, realizada con la complicidad institucionalizada de las direcciones de obras de los municipios, que desde la dictadura dejaron de controlar realmente la calidad de las construcciones al recepcionarlas.
Pero, como es habitual en Chile, poco y nada les ocurrirá desde el punto de vista penal a esos empresarios. Como poco y nada les sucederá también a los funcionarios públicos de Municipios y Serviu que certificaron la entrega de tales viviendas sin haber realizado un trabajo técnico riguroso.
Es en este punto donde el sistema neoliberal presenta uno de sus tantos flancos débiles, ya que antiguas edificaciones –construidas por organismos fiscales en la época de un estado protector- resistieron de mejor forma que las nuevas edificaciones (hijas del dios ‘mercado’) los embates de la naturaleza cuando la tierra, una vez más, se nos puso chúcara y tuvimos que montarla en pelo.
¿De qué se quejan hoy televisión, políticos y prensa ‘oficial’, si ellos mismos, durante 30 años han lenguajeado respecto de lo magnífico que es este sistema neoliberal, consumista, nada solidario e individualista? Si ellos critican hoy a quienes no tienen intenciones de colaborar económicamente con las orientaciones mediáticas que muchos dirigentes políticos y empresariales entregan vía prensa, significa que están intentando borrar con el codo lo que el mismo establishment construyó de manera cínica hasta las 3.33 horas de esa madrugada del sábado 27 de febrero.
Pero, como en Chile el hilo siempre se corta por lo más delgado, los productores de la televisión, junto a los principales ‘rostros’ de esas empresas mediáticas, han decidido que sean los trabajadores y los pobres quienes financien con sus escuálidos salarios los recursos para subsanar las heridas que dejó el terremoto.
Nada nuevo a este respecto, pues Mario Kreutzberger ya propuso –y se le aceptó- realizar una maratón televisiva en la que los mismos damnificados deberán costear el financiamiento de sus propias soluciones, agregando por cierto el respectivo alto porcentaje de ganancias para quienes administran la idea y, obviamente, para las empresas que ‘solidariamente’ participarán en la telemaratón.
Como es habitual en Chile, las desgracias –sean naturales o no- son transformadas por el sistema en beneficios económicos y políticos para los poderosos de siempre, farandulizando la catástrofe y exprimiendo el escuálido bolsillo de quienes son, precisamente, los damnificados en una u otra medida. ¿Y no había sido el mismísimo ministro democristiano de Relaciones Exteriores quien aseguró al mundo que Chile no necesita ayuda internacional, ya que somos un país rico y autosuficiente?
Sin embargo, este ‘país rico y autosuficiente’ impetra hoy a los más pobres meter sus manos a los bolsillos y financiar lo que correspondería al Estado y a las empresas criollas y transnacionales.
Una vez conocida la indesmentible incapacidad ante los desastres naturales que mostró el gobierno concertacionista, han surgido voces -‘rogándole al Señor’- impetrando porque llegue luego el 11 de marzo para que Sebastián Piñera asuma el gobierno, como si ello fuese a provocar algún cambio real positivo (o mejoramiento concreto) en las actuales estructuras socioeconómicas que asfixian y dividen a las mayorías del país.
Por el contrario, de aquí en más podríamos asistir a la aplicación de políticas “de choque”, de esas que tanto gustan a algunos dirigentes conservadores y de gremios empresariales que siempre optan por copiar lo que otros ultramontanos, allá en el gran país del norte, realizan cuando se les viene encima un problema o una tragedia.
El ex presidente estadounidense George W. Bush debe haber abierto el apetito a muchos derechistas chilenos cuando al finalizar el año 2001 aplicó las medidas económicas y políticas que todos conocen luego del atentado a las Torres Gemelas en Nueva York, restringiendo además (y severamente) los derechos civiles de los ciudadanos norteamericanos.
Amén de haberles abierto también ‘pedagógicamente’ los ojos con la nula reacción que tuvo ante el desastre dejado por el fatídico huracán Katrina en New Orleáns, la ciudad menos ‘high’ y menos ‘white’ de todo el país yanqui, en una muestra de racismo que pocos pusieron en duda en aquellos días.
Hoy, gracias a la tragedia ocasionada por el terremoto y, muy especialmente, merced a la inoperancia inexcusable mostrada por el gobierno que encabeza Michelle Bachelet para enfrentar con oportunidad y eficacia los primeros días de la crisis, el establishment dispone de argumentos para desviar la atención pública y militarizar zonas donde el quehacer de la administración central –en cuanto a satisfacer las necesidades desglosadas de la ausencia de servicios básicos, alimentos y medicinas- fracasó rotundamente, dejando puertas abiertas a la irrupción de vándalos que, ante la ausencia de una oportuna respuesta oficial, creyeron contar con chipe libre para alhajar gratuitamente sus hogares con electrodomésticos de última generación.
A partir de lo anterior, el establishment tiene en sus manos una presea dorada: el control social de Chile mediante la presencia de militares en sus calles no sólo durante el tiempo que se requiere para reorganizar la vida rutinaria (lo que además de necesario es imperativo) sino, definitivamente, durante el período que el nuevo gobierno crea satisfactorio en cuanto a construir el andamiaje ultra conservador que necesita para patentar la nueva estructura socio-económica, la cual, más tarde, intentará oficializar mediante leyes tan atadas como las que nos heredó Pinochet.
Bush jr. dio el ejemplo, y Bachelet la oportunidad, pues todos estos avatares apuntarían definitivamente a golpear sin misericordia a las organizaciones sociales (laborales, estudiantiles, poblacionales) que se encuentran dispuestas y prontas a impetrar sus derechos.




































Jaime, no debes olvidar que solamente hace TRES AÑOS las municipalidades quedaron legalmente exentas de fiscalizar obras de construcciones en sus comunas, pues hasta el 2007 los municipios eran quienes otorgaban certificados de recepción definitiva de obras, así que los municipios también son reponsables por el derrumbe de muchos inmuebles que se vinieron al suelo con el terremoto. Pero la responsabilidad mayor reside en quien construye un inmueble con características equis y lo publicita y vende como si esas características fueran muy superiores a las reales. Eso se llama estafa, y en caso de que esa estafa provoque muertes, se llama entonces ASESINATO premeditado.
Chile earthquake appealChildren are in desperate need after a powerful earthquake of 8.8 magnitude has struck central Chile, killing at least 700 people and affecting millions.
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para pauli…..D’autres cafouillages ont une dimension plus politique car ils ont donné lieu à des versions contradictoires entre Mme Bachelet et les chefs de l’armée. La présidente affirme avoir attendu quatre heures un hélicoptère avant de pouvoir partir survoler les régions sinistrées ; les militaires répondent que l’appareil était prêt bien avant. Mme Bachelet dit avoir signé le décret instaurant “l’état de catastrophe” dès le dimanche matin ; l’armée parle de l’après-midi. Même désaccord concernant l’imposition trop tardive du couvre-feu, que l’armée, selon Mme Bachelet, n’aurait pas jugé nécessaire.
Creo que le han dado muy duro a “marcelo”. Por lo que impresiona de sus comentarios y su manera de fundamentar, debe tener a lo sumo 13 años o ser algo retardado (de verdad lo creo, no es en tono de burla).
Sea lo que sea, es mejor gastar energía en mejorar nuestro Estado y las instituciones públicas, que gastarla en discutir en un foro.
Fuerza Chilenos!
Hola Francis, y porque escribes qui entonces, si es perder el tiempo?
slds