Ya mucho se ha escrito respecto de lo malo, lo falso, lo odioso y lo bajo…de la supuesta irresponsabilidad de nuestras instituciones, de la sinvergüenzura de quienes abusan del caos y el pánico, de la desolación y el sufrimiento de las víctimas, entre otras cuantas cosas más…Pero en algún momento debe parar este llanto, tanto el lamento inútil de quienes no hemos sufrido, pero no hacemos nada más que mirar la TV y decir cuan mala está la cosa, como la amargura eterna de quienes sufrieron directamente el más duro embate de la naturaleza, quienes deberán quizás hoy quizás mañana, dibujar una nueva sonrisa en sus rostros y mirar con optimismo el futuro para reconstruir sus vidas…
Por eso lo que quiero decirles no es un reporte por entero de la situación nacional ni una crítica a quienes están a cargo de enfrentar la emergencia…vengo a decir, que hemos demostrado ser un pueblo unido, que más allá de las imágenes que dan en la televisión de saqueos y robos que tanto nos indignan, hay personas que con esfuerzo están saliendo adelante, que antes nunca se hablaron porque andaban copados de trabajo y se preocupaban sólo de sí mismos, pero hoy esos mismos hombres se dieron cuenta que eran vecinos y se tendieron la mano unos a otros, es más, han puesto codo a codo y hombro a hombro las esperanzas de una reconstruida vecindad, una renovada ciudad, en fin…un nuevo país. Y no sólo son quienes se ven directamente afectados, sino también mujeres y hombres a quienes afortunadamente nada les ha pasado, verdaderos héroes anónimos, que sin verse en la necesidad de reconstruir sus casas ni de salvar sus vidas, han puesto su empeño, su tesón, sus lágrimas, su sudor y hasta su sangre en ir ayuda de los demás…¡cuán fácil sería quedarse en casa en estos desoladores días en que sólo se respira tristeza en las calles! pero ellos no se rinden y dan una mano a quien no la tiene, brindan una esperanza a aquel que la naturaleza le ha quitado todo.
Ahí están, valientes mujeres y hombres de nuestra nación que le dicen NO a la inercia de la naturaleza, que se dan cuenta que son seres humanos, con debilidades infinitas, quizás la especie del mundo más inepta en aptitudes físicas, pero que se nos ha dotado de razón y de corazón para enfrentar lo que nos parece hostil y desafiante de nuestra existencia. Hoy más que nunca debemos estar orgullosos de ser chilenos, de ser personas, y más allá de todo…de contar con una persona que está a nuestro lado, porque sólo bajo estas circunstancias nos damos cuenta, que sin los demás, la vida se hace insostenible.
Todos hemos visto que el panorama se proyecta cada día peor, y que no es nada extraño encontrar al reportero con cara de sufrido y muerto de frío vociferando el caos, la destrucción y la muerte.
¡Pero eso es sólo una cara! ¿Quién ha dicho esos pequeños detalles, de jóvenes trabajando por los damnificados, de bomberos rescatando hasta el último cuerpo, de fuerzas armadas y carabineros que bajo las peores condiciones sociales, emocionales y materiales se han mantenido en pie para dar orden?…esos detalles no mucho se nombran, pero es de los pequeños detalles de donde se tejen las grandes victorias, nuestra meta hoy se llama Chile, y como decían los indígenas, no podemos ver el sol con lágrimas en los ojos, no podemos reconstruir un país con rencor en la mente ni con llantos de sangre…sólo con voluntad, optimismo, trabajo arduo y cooperación podemos sacar adelante un proyecto que hoy nos parece tan difícil de lograr…¡pero qué es imposible cuando los hombres juntan su voluntad y trabajan unidos por una misma causa!
Soy humanista desde que supe qué es el humanismo, y mi definición de humanismo no es una larga y complicada fórmula sofisticada llena de erudición ni de soberbia intelectual, para mi humanismo simplemente es amor por lo humano, que el hombre esté al centro de nuestras preocupaciones, pero un hombre de conciencia, no un hombre lleno de abundancias materiales y de enorme pobreza espiritual falto de respeto por la naturaleza, por su cuerpo y por su propia existencia…Bajo esta mirada no puedo sino ver en el hombre lo bueno, obviamente sin desconocer lo malo, pero ¿quién cuando persigue un objetivo hasta el final se pone a mirar lo que le hará fracasar? ¿No mira acaso todo aquello que le ayude a lograr su meta?
Es por eso que no me puedo quedar en la desesperanza, no puedo dejar perder la fe en la humanidad, de la cual los chilenos somos una pequeña parte, si yo mismo soy miembro de ella y tengo mis manos y mi mente para construir un futuro mejor. Los bienes se van, mejor ejemplo de ello fue este terremoto, pero la humanidad de cada hombre queda para siempre, ya sea en la mente de quienes lo han conocido, en los libros de la historia, en las estatuas, las canciones o los recuerdos inmemoriales… Esa es la verdadera inmortalidad, inmortalidad que han alcanzado para siempre los chilenos del 2010, los sufrientes y los que ayudan, quienes jamás olvidaremos el rostro amigo: el que nos ayudó a levantar nuestra casa, a quien le dimos de comer, quienes se organizaron para poder hacer algo en pos de los demás, en fin…los que hoy reconocemos como bomberos, carabineros, fuerzas armadas, autoridades políticas, voluntarios de la cruz roja, miembros de un techo para Chile, y miles de héroes anónimos…todos ellos por siempre, inmortales.
Nuestro país…con esta gente no puede sino mil veces volverse a levantar, así que a jamás desfallecer y trabajar unidos por levantar a esta gran Nación…¡VIVA CHILE!
Por Nicolás Abarca.
Recibe todas la actualizaciones en tu correo electrónico.

Participa activamente en nuestro medio - Opina sobre este artículo