Tatán Piñera en la misma senda del “Paleta”

Publicado el mar 22, 2010 | 4 Comentarios

Por Arturo Alejandro Muñoz

aless“GOBERNAR CON LOS radicales importa un alto costo político para el país…pero, gobernar sin los radicales, es imposible”. Esas fueron, aproximadamente, las palabras que emitió el entonces Presidente de la República Jorge Alessandri Rodríguez (1958-1964) luego de haber invitado a los dirigentes del Partido Radical a formar parte de su gobierno ‘independiente’.

Poco antes de la celebración del histórico Mundial de Fútbol de 1962, y sólo meses después de los dos devastadores terremotos de 1960, Alessandri –apodado “el Paleta”- se había desprendido de varios ministros y subsecretarios extraídos de las tiendas conservadoras y liberales para cambiarlos, sin ningún pudor ni tiritón de mano, por profesionales que eran miembros activos del Partido Radical (tienda que, hasta ese instante, se encontraba claramente en la vereda opositora).

Al igual que Sebastián Piñera, el Presidente Alessandri Rodríguez también inició su mandato asegurando que el país requería “un gabinete de excelencia académica y empresarial”, el que conformó primeramente con profesionales y empresarios destacados (aunque ignorantes en materia política), todos ellos provenientes de las tiendas derechistas, tanto del Partido Conservador como del Liberal. El primer año de gobierno estuvo bendecido por el éxito, ya que las políticas de libre mercado que plasmó en decretos leyes y en acciones directas, dieron a Alessandri tranquilidad y avance.

Pero, en el mes de mayo de 1960 todo cambió. Fue entonces que la verdadera pobreza de Chile afloró ante los ojos de la prensa nacional y extranjera, dejando de manifiesto que los mentados avances del gobierno eran tales sólo para las clases pudientes. Los devastadores terremotos que sacudieron la zona centro sur del país obligaron a trastocar el programa original.

Los partidos de derecha se opusieron a dar su visto bueno a las recomendaciones de Estados Unidos, cuyo gobierno condicionó la ayuda a Chile pues exigió que nuestro país se incorporase a la Alianza para el Progreso (idea regalona de John F. Kennedy para América Latina en su lucha contra Cuba y la URSS) y, además, realizar una reforma agraria.Si lo anterior no se cumplía, simplemente no la ayuda no llegaría.

Habida consideración de que la Derecha se oponía decididamente a la reforma agraria (y a cualquier tipo de reforma, en verdad, incluyendo la de la Carta Fundamental de 1925), Alessandri buscó el apoyo del Partido Radical, pero tampoco –con ese aporte- logró obtener mayoría en el Congreso Nacional. En sus últimos días como Presidente de la República, reconoció hidalgamente que el haber intentado administrar el país con un gabinete tecnocrático y empresarial constituyó durante tres años, “una inútil y torpe pérdida de esfuerzo y de tiempo” (sic).

No hay duda que Sebastián Piñera comenzó su administración casi de la misma forma -y con las mismas explicaciones- que lo hizo Jorge Alessandri en 1958. Pero hay una diferencia notoria entre ambos mandatarios; a escasas dos semanas de haber asumido la primera magistratura, Piñera contabiliza el mismo número de errores que Jorge Alessandri tuvo en un año calendario, lo que nada explica por sí mismo, salvo –he aquí el grueso de la crítica- demostrar de manera irrefutable que los “mejores”, los “postgraduados, doctorados y trilingües”, de política y de “país” no saben un maldito pepino. Han confundido nación con empresa privada, administración pública con contabilidad personal y, para rematar el lío, enredaron intenciones debido al desconocimiento de la realidad nacional, latinoamericana y mundial.

Ergo, estos “poderosos brillantes de Piñera” están aislados, separados, a años luz de la ‘realidad real’ o de la ‘verdad verdadera’, como bien dice un viejo ex concejal de estos rumbos.

Que nadie, entonces, se mueva a asombro si en un tiempo prudente, Sebastián Piñera se desprende de tantos Phd, Magíster, Doctorados y exitosos empresarios, para recurrir a los políticos de verdad, a esos tipejos de clase media que cuentan con un simple titulillo universitario o un cartoncito de un Instituto Profesional, pero que de política, de país y de manejo público saben kilos y kilos.

No está lejana esa posibilidad, pues el mismo Piñera –que de tonto no tiene un pelo- debe haberse informado oportunamente respecto del desarrollo que tuvo el último gobierno derechista (democrático, por cierto, pues Pinochet no era democrático ni derechista, era simplemente un genocida y un ladrón), encabezado por Jorge Alessandri Rodríguez, enterándose de que el “Paleta” tuvo que mandar a freír monos a sus aristócratas ministros derechistas -“tecnocráticos y empresariales”- para, ¡qué vergüenza!, recurrir a los agnósticos, republicanos, masones, bomberos, colocolinos,chunchuleros y muñequeros miembros del Partido Radical.

Quizá, por ello, muchos democristianos se alisan los bigotes y se pasan películas esperando que el actual Presidente de la República “se pegue la palmada” y caiga en cuenta que “gobernar con la Democracia Cristiana importa un alto costo político para el país…pero gobernar sin la Democracia Cristiana, es casi imposible (para la derecha)”.

Si todo lo descrito en estas líneas llegase a ocurrir, sinceramente la culpa recaería exclusivamente en la Concertación, especialmente en el Partido Socialista que permitió las traiciones al pueblo triunfador del plebiscito del NO y la puesta en marcha del perfeccionamiento a ultranza del modelo “chicaguiano”, creado e impuesto por Jaime Guzmán y los gremialistas a través de las bayonetas manejadas por militares ignorantes en materias económicas.


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