Estamos tan acostumbrados a los triunfos morales, que obtener un triunfo internacional esporádico, provoca una fiebre apoteósica que ya la quisieran sentir los atletas que en sus pechos sienten la alegrÃa del triunfo y el calor de las medallas que los hace vibrar de emoción después de tantos años de esfuerzos, dedicación exclusiva y sacrificios personales.-
Esta lucha competitiva permanente que se vive a diario en muchos paÃses se traslada también al nuestro en que se trabaja intensamente para mejorar la salud fÃsica y mental de sus ciudadanos, y también para demostrar calidad, eficiencia y supremacÃa entre sus iguales. Â
Por eso es bueno el estÃmulo, el cual sirve para mejorar las frustraciones e incentivar la superación individual o colectiva, porque siendo este método una acción positiva, no debemos frustrarnos ni caer en el pesimismo colectivo ante las derrotas deportivas, pues, lo único que se consigue con esto, es exacerbar las pasiones multitudinarias en el aspecto negativo.-
La competencia es buena de por sÃ, ya que los mejores deportistas que representan a sus respectivos paÃses, participan de la convivencia humana, compartiendo la fraternidad internacional, esencia de estas confrontaciones en el mejor sentido de la palabra.-
Ahà no importa el color de la piel, la forma de los ojos, el estilo del cabello, o el idioma que se hable aunque ello sea un factor fundamental para un mejor entendimiento y convivencia deportiva.-
Predomina en toda competencia el amor por la camiseta que llevan en su pecho, identificándose con los colores de sus banderas y el cariño por su patria.-
Asànacen y se hacen los campeones y para muestra valga un ejemplo deportivo, que remeció a un paÃs entero, en un momento en que la gente querÃa alegrÃa y la tuvo con creces, cuando un joven, lleno de inquietudes y con unas ganas tremendas de triunfar, decidió en su fuero interno, dedicar su esfuerzo a la tierra que lo vio nacer y que tanto anhelaba agradecer por todo lo que le habÃa dado, aún a costa de grandes sacrificios personales.-
Logró su meta y en un dÃa de gloria, levantó sus brazos  ungido como el mejor tenista del mundo y el número UNO en su especialidad.-
La dedicación y el esfuerzo dieron sus frutos y tuvimos un campeón mundial que fue ejemplo para muchos adolescentes de su época.-
El esfuerzo desplegado por este deportista al igual que muchos otros que también han sobresalido en sus respectivas especialidades,  son ejemplos que perdurarán en la historia deportiva y serán ejemplos de constancia y superación e incentivos indudables para muchos jóvenes que tratan de destacarse en las disciplinas que practican a diario.-Â
Hugo Pérez White
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