Los dichos de Rodrigo Javier, Ministro del Interior

Publicado el may 17, 2010 | 1 Comentario

Por Jaime Sierra Bosch

rodrigooEl ministro Rodrigo Javier Hinzpeter debe ocuparse de lo fundamental de este momento, tal como sus propias palabras lo han manifestado, “la emergencia” y “la reconstrucción”. No debe preocuparse de temas demagógicos, “no es tiempo de discutir, es tiempo de actuar”. Temas como los que él señaló en la comisión en la llamada Cámara Baja, (no será por las bajezas de los integrantes, supongo), no tienen lugar ahí, ni en su agenda. De ser ciertos o no, son materias de los tribunales del trabajo. Debo suponer que sólo fue un exabrupto suyo, y no una manifestación de desconfianza en las capacidades del poder judicial en lo laboral. Por otro lado, su desacertada intervención reveló que existe la posibilidad de ocurrencia cierta de una o más de las siguientes eventualidades:

 

- Que el Primer Ministro tenga una gran capacidad para tergiversar su fuero interno al momento de expresarlo. Sería una explicación para haber dicho algo que no diría jamás, según expresó casi simultáneamente. Un psiquiatra me comentó que en casos similares se puede estar frente a una personalidad disociada. Dios no quiera que sea el caso.

- Que el Primer Ministro no sufra de ningún mal, pero que fingía un estado de ánimo distinto al que realmente siente, y que el que siente sea el que expresa primeramente. Y que acto seguido, finja su ánimo, adverso a lo que expresa. Tampoco lo permita el Cielo, tales conductas reflejan hipocresía.

- Que se distrae de los temas en importantes reuniones, navegando por internet, buscando información sobre otros temas, distintos a los de la tabla, en forma improvisada, es decir, que improvisa temas en forma inoportuna.

- Que no buscaba la información que hizo pública en el Congreso, pues resulta realmente poco expedito encontrar precisamente esa información en la red, en pocos minutos, (yo lo intenté, inténtelo usted, lector), sino que ya sabía cómo encontrarla, y que lo tanto, si ya sabía de su existencia, debió llegar con ella impresa, en lugar de usar tiempo y recursos durante una reunión de importancia nacional.

- Otra, de no ser como se plantea anteriormente, es que alguien “le sopla” cómo actuar, dependiendo de las circunstancias, para encontrar información en sus reuniones.

- Otra posibilidad, que puede resultar preocupante, es que, dado que es amigo o conocido de Gonzalo Yussef, actual Director de la Agencia Nacional de Información, ANI,  (de acuerdo a elmostrador.cl, según el cual Yussef habría sido propuesto para el cargo por el mismo Hinzpeter), es posible que existan vínculos comprometedores entre ambos, lo que dejaría a Yussef sin la independencia necesaria para actuar según las exigencias propias del cargo y, en cambio, podría suponerse que actúa para servir políticamente al Primer Ministro, en funciones de aportar datos privados de los ciudadanos a La Moneda para desacreditarlos o perseguirlos, según sea el caso. Esta posibilidad es escalofriante. Resultaría preocupante que la ANI se estuviera preocupando de las vidas privadas de los ciudadanos, aún las de carácter judicial, con fines poco éticos, mientras que se le estarían pasando colados terroristas de carácter internacional, de ser ciertas las acusaciones en contra del joven paquistaní Mohamed Saif Ur Rehman Khan, (cosa que está por esclarecerse, pues este asunto hasta ahora presenta un alto grado de turbiedad).

- Que el Primer Ministro se hubiera hecho parte de una denuncia pública de un hecho cierto en que estuviera involucrado un diputado, (Fidel Espinoza), caso en el cual su intervención habría sido incorrecta en la forma y en la oportunidad, con alta probabilidad de haber conocido los hechos denunciados previamente, y de haber ocultado este conocimiento hasta encontrar una oportunidad en que le resultare útil su difusión.

- Que el Primer Ministro hubiera formulado una denuncia pública de un hecho no cierto o improbable, produciendo la difamación del diputado Espinoza, caso en el cual se arriesga a la correspondiente demanda por parte del afectado, ya que el fuero parlamentario no lo alcanza.

 

Y, aunque los dichos posteriores de Hinzpeter, (“jamás tuve el ánimo de ofender”), le brindan una aparente salvaguarda jurídica, lo que obliga al demandante a demostrar que sí lo tuvo, cosa por suyo difícil, este hecho jurídico demuestra la falibilidad e iniquidad de nuestro sistema judicial, puesto mientras que a un profesor se le castiga aún por hechos que afecten a sus alumnos, (como en el caso de abusos sexuales), y a un policía también, por conocer la ley y abusar de su posición, a un abogado no se le aplica una sobre condena o pena, por conocer la ley y abusar de ella. Es a todas luces una falta a la ética profesional, incluso para un lego como uno. No es deseable ni esperable, para un ciudadano común, que un abogado, ni menos en una fuerte posición de poder, haga uso de la ley, en forma injusta y apartándose de su espíritu, para perjudicarlo irremediablemente. Sin duda, aquí hay materia para legislar.

 

Como hubiera sido, el ministro demostró ser capaz de vencer su propia caballerosidad a la cual nos estábamos acostumbrando a esperar de su parte. No se ha disculpado públicamente, aparte de sus declaraciones ex post ya señaladas. Lo cierto es que él mismo rompió el lazo de confianza que se estaba produciendo con la ciudadanía. Pareciera entonces que hoy cualquiera puede ser acallado por dichos, ciertos o no, que emanen de la principal cartera de país, o de cualquier otra, y nos encontramos inermes frente a una ANI que puede convertirse en una herramienta contra la libertad de expresión. En cualquier caso, y es lo que se espera de la institución, la ANI debe tener extrema claridad y capacidad de anteponerse a cualquiera de los hechos que pudieran afectar la normalidad del país, más allá de los problemas internos que nos son familiares, de modo de impedir la entrada de agentes y elementos que nos puedan afectar drásticamente en nuestra convivencia, no sólo del tipo terrorismo armado, sino de cualquier otro tipo, el económico, biológico, etcétera, así como de colusiones gravitantes sobre el desempeño-país. Es de esperarse que la edad de su Director, lejos de ser un impedimento para desempeñarse en un cargo de tanto requerimiento de veracidad y precisión, le mantenga vivo cierto grado de idealismo que inspire su empreño.

 

Para concluir, dadas las múltiples acusaciones, imputaciones e insultos de que se hizo gala durante la última semana, en el que debería ser uno de los más respetables foros de la nación, se hace menester que los afectados, el Diputado Fidel Espinoza, el Ministro de Salud Jaime Mañalich y la Diputada señora María Hoffmann, presenten las querellas que la justicia exige y la ley prevé. Ellos DEBEN querellarse, los acontecimientos en que se han visto envueltos deben aclararse, pues el quehacer nacional se encuentra enlodado, y no deben dar nuevas oportunidades ni procurar actos conciliatorios extra-legales, pues sólo se dejaría sembradas las dudas sobre las veracidades de las imputaciones, y toda conversación que se lleve a cabo para arreglar los ánimos, a espaldas de la ciudadanía, sólo huele a conciliábulos en los que se pueden ocultar realidades indeseables así como ilegalidades, cosas que no estamos dispuestos a seguir tolerando. La verdad debe ser conocida y la justicia hecha.

 

JSB.


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