Durante el primer tiempo del partido jugado ayer de nuestra selección en Ciudad de México, pensaba en el momento en que el seleccionado argentino quedó eliminado escandalosamente del mundial de Corea-Japón, en el año 2002 en primera ronda. Su técnico de entonces, Marcelo Bielsa no modificó un ápice su planteamiento. Mismo esquema que lo llevó a ganar la primera medalla de oro en juegos olímpicos para el fútbol trasandino, unos años más tarde. Pero en nuestro seleccionado nacional, que posee un escaso recambio de jugadores en puestos claves ¿Es necesaria un mayor flexibilidad táctica? A mi juicio, es vital para que el equipo no se despotencie tanto como se vio reflejado ayer.
La escuela holandesa que tanto gusto es del rosarino, tiene funciones de los extremos que son valiosísimas, sobretodo en explotar las bandas y “desnivelar” por esos sectores del campo para causar “daño” al equipo rival. Eso sólo en lo que respecta a las funciones ofensivas. Pero sin esos jugadores ”especialistas”, la realidad es muy distinta. Si bien Valdés juega por la banda izquierda en la recientemente descendida Atalanta de Bergamo, claramente sabemos que no es un extremo, como tampoco lo es Morales en el último campeón croata, Dinamo de Zagreb. Y tomando como referencia que esos jugadores están dentro de la lista de la pre-nómina de 30, dada la semana pasada, me preocupa dado a que quedan más de 20 días del debut frente a Honduras. Más aún, si pensamos que la gran mayoría de los futbolistas que participarán en esta cita mundial, vienen sin vacaciones y precedidos de una exigente temporada con varios torneos insertos dentro ellas. Las lesiones serán un tema recurrente y en donde el plantel será vital para lograr una buena campaña. La idea es que el equipo no se resienta, o lo haga lo menos posible, de cara al siguiente encuentro.
El otro tema es el de sus “regalones”. Matías Fernández, no esta en un buen momento futbolístico, sin embargo, confía a ciegas en él. A pesar, de las grandes actuaciones que ha tenido Valdivia en ese puesto, lo respalda por su juego más físico y táctico. Pero cuando aquel no entrega las respuestas o soluciones que el técnico espera de él, aún lo mantiene a fuego en el campo. Esperemos que pueda hacer que el calerano “despierte” de ese extraño letargo que lo tiene con un pie fuera del Sporting de Lisboa. Porque de cambiarlo, no creo.
Sólo queda esperar los siguientes encuentros contra Zambia, el 26 del presente y la jornada doble en la octava región contra Irlanda del Norte e Israel. El 30 de mayo, para ver la segura mejoría del equipo. Espero que sin más lesiones de los titulares y ante Portugal, Brasil o Costa de Marfil, en segunda ronda, Chile haga su mejor esfuerzo.
David Bugueño.
Recibe todas la actualizaciones en tu correo electrónico.

Participa activamente en nuestro medio - Opina sobre este artículo