Por| Hugo Pérez White
Las nuevas generaciones están viviendo más años que la media
acostumbrada y los informes estadÃsticos de los servicios de salud asÃ
lo demuestran.-
La esperanza de vida en la actualidad está superando los 75 años
promedio, por lo cual las autoridades gubernamentales deben poner
énfasis en sus programas sociales y preocuparse de este segmento de la
sociedad, otorgando mayor atención a las enfermedades propias de la
edad, para tenerlos sanos, controlados médicamente y activos mediante
la formación de asociaciones de adultos mayores donde hombres y
mujeres puedan desarrollar actividades fÃsicas, artÃsticas y manuales
programadas que permitan dar alegrÃa a estos años dorados y que puedan
convivir en comunidad con sus iguales.-
Los medios de comunicación y en especial la televisión, han dado a
conocer la situación en que se encuentran muchos ancianos quienes por
causas desconocidas, han sido abandonados, y salvados gracias a la
intervención de vecinos que han informado a los organismos del
estado u organizaciones privadas lo que ha permitido rescatarlos del
abandono en que estaban sumidos.-
Parece que cuando más avanzamos en el desarrollo del paÃs, más
indolentes nos ponemos ante la desgracia ajena.-
Las vidas de nuestros ancianos merecen visualizar una luz de
esperanza que los haga renacer de las tinieblas en que se encuentran
y les alumbre el corto camino que les queda para morir en paz
espiritual.-
No todo puede ser negativo, ni quejumbroso y merecen un acápite
especial la labor que están desarrollando algunas municipalidades que
atienden y programan actividades recreativas a las personas mayores,
las cajas de compensación organizan encuentros especiales y apoyan la
actividad social y el estado a través de Sernatur les subvenciona
excursiones a diversos lugares del paÃs.-
Los adultos mayores son esforzados y con alto espÃritu de superación
ejemplos para muchos jóvenes que desertan de sus colegios sin causa
justificada.-
Muchos van al colegio a aprender las primeras letras que no pudieron
hacer cuando niños, y asà han salido del analfabetismo que los ha
agobiado por muchos años; otros van al liceo a completar sus estudios
que no pudieron terminar, pensando en llegar algún dÃa a la
universidad y los más esforzados han obtenido sus tÃtulos
profesionales que los ha llenado de orgullo y que alguna vez dejaron
de lado por atender a sus hijos.-
Son los menos a lo mejor y siguen siendo fieles representantes de
esta tercera edad que sigue luchando y sonriéndoles a la vida.-
Este silencioso fenómeno social debe hacer recapacitar a los
encargados de los organismos del Estado y dar acceso a las demandas
que el nuevo orden demográfico requiere y atender su bienestar social,
fÃsico y mental, reajustar adecuadamente sus jubilaciones que en
muchos casos son miserables y permitirles la tranquilidad que
necesitan y asà puedan usufructuar a su manera, los últimos años de
sus vidas y puedan convertirlos en un merecido descanso y en un
remanso de paz espiritual.-
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