Chile de la reconstrucción y las turbulencias mundiales

Publicado el jun 06, 2010 | 1 Comentario

terremotoLa siguiente es una visión de la actual realidad mundial y contiene una propuesta para dar al Estado un papel conductor de la nave que se llama Chile, en medio de las turbulencias constantes, para recalar a buen puerto, con un esfuerzo compartido, público-privado.

El año 2008 estuve en Europa en un Curso Internacional dictado por el Instituto de Estudios Fiscales de España, justo cuando se venía la crisis de las inmobiliarias y estando allí, junto a mi mujer, que es una aguda analista económica, concluimos que de tanto abusar del gasto público, que financiaba una enorme burocracia, se estaba generando en España una situación insostenible de déficit fiscal.

Era, efectivamente, el resultado de una farra que se había generado en el marco de la pertenencia de España al espacio comunitario y del fenómeno de globalización. Una situación en la que los gobiernos (Felipe González, Aznar y Zapatero) aprovecharon las corrientes de ayuda que le otorgara a España la Unión Europea, lo cual se reflejó en la modernización de la infraestructura del país. Pero, paralelamente, en el marco de la globalización,  las empresas europeas comenzaron a emigrar a China y, utilizando las joint ventures que les ofrecía el gigante amarillo para bajar sus costos, trasladaron sus producciones de manufacturas a ese país. Comenzaron a crecer las importaciones desde China y Asia y el impacto fue que gran parte de las empresas locales fuese desapareciendo.

Cuando vino el paro, éste obligó al sinceramiento económico y esto comenzó a estallar en junio de 2008, por lo que pudimos observar desde Paris o Madrid, como la economía europea sustentada en una burbuja de proyectos inmobiliarios, que no tenían asidero real, comenzaban a  provocar la debacle que hoy se observa.

El rescate del euro, el navegar como bloque político con una serie de economías debilitadas a cuestas, como Grecia, España o Portugal, le ha significado a Europa entrar en un período restrictivo, donde los Jefes de Estado han debido echar mano a clásicas medidas de ajuste, que impactan socialmente en la calidad de vida o en los derechos adquiridos de los trabajadores y de la población pasiva.

La globalización les ha revertido como un boomerang a las economías que se sumaron a los espejismos especulativos de los mercados de capitales, descuidando la economía real. El cortoplacismo practicado sin disciplina fiscal ha llevado a una situación de estancamiento que genera grandes turbulencias mundiales. Ahora se ha sumado la falsificación de las cuentas públicas que se descubrió en Hungría, lo cual llevó a ese país a ser sujeto de créditos que hoy no podrá servir y eso es una zancadilla más a las economías mayores de Europa, Francia, Alemania, Italia, que de alguna manera deben seguir cargando con el resto de los países comunitarios, lo cual terminan pagando sus propios contribuyentes.

La velocidad de los acontecimientos mundiales y la inoperancia predictiva y fiscalizadora de los organismos supranacionales como el FMI, Banco Mundial o la OCDE, debe generar una alerta temprana para nuestras propias decisiones político económicas. Chile tiene un 60% de su PGB ligado al sector externo y por lo mismo, sujeto a la evolución de las grandes economías a las cuales les proveemos nuestras producciones principales. La interdependencia económica global es compleja y exige que el monitoreo de los escenarios sea constante y retroalimente la decisión económica, con los golpes de timón de parte del gobierno, que la situación amerite.

Esto se traduce en un pragmatismo necesario, que está por encima de la lucubraciones ideológicas, de izquierdas o derechas, o de modelos de pizarrón universitarios. Navegar en turbulencias requiere consensuar medidas de protección cuando sean necesarias, acción directa del Estado como inversionista y gestor de sectores que se deba potenciar, una conducción desideologizada de la gestión pública y señales claras para el sector privado que permitan la conjunción de esfuerzos.

En el Chile de la reconstrucción, es necesario aprovechar las oportunidades que deja en el mercado mundial la situación de Europa, pues se observa que grandes compañías tecnológicas están buscando espacios más estables y con buena expectativa de crecimiento donde ubicar sus actividades. Si en el Chile de la reconstrucción, el Gobierno tomase las riendas de un planeamiento que conjugue inversión pública y privada, generando bancos de proyectos, los posicione en los mercados de capitales y los mercados industriales del hemisferio norte, se podría generar un crecimiento acompañado de desarrollo, que son dos vías férreas que difícilmente se conjugan. Y el factor principal para que esto funcione es lograr liderazgo político con visión de Estado.


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