Las casas de Neruda

Publicado el jun 10, 2010 | 2 Comentarios

By G.I. Lewis

neruditaFui a Chile en busca del gran poeta y diplomático fallecido, Pablo Neruda. Lo encontré en sus casas, en la capital Santiago, en sus residencias costeras de Valparaíso y en Isla Negra. El ganador del Premio Nobel de 1971 no solo escribía su poesía en estas páginas, las escribió en las maderas y en los ladrillos de sus llamativas residencias.

Las casas del poeta  son tan idiosincráticas y mundanas como su poesía.  Evitando las líneas derechas y el diseño cubico, Neruda entretenía su fascinación con barcos y construcciones estrechas, escaleras serpenteantes y rincones pequeños en sus multifacéticas moradas.  
Soy uno de los que se mantiene soñando.
y en mi casa de plumas y piedras,
con un cuchillo y un reloj,
corto las nubes y las olas,
y con todos estos elementos
doy forma a mi propia escritura;
y hago que estos seres crezcan silenciosos
quienes no podían haber nacido hasta ahora.

La Chascona, en el barrio Bellavista de Santiago, está cerca del Cerro San Cristóbal y proporciona vistas increíbles a la ciudad  y a los Andes. La casa fue construida en 1953, discretamente a su amante Matilde, que llegaría a ser su  tercera esposa. Construida en un pedazo de tierra vertical, la construcción necesitó un sinnúmero de escaleras para satisfacer  los deseos del poeta por ver los Andes. El Premio de la Paz Stalin pago la mayoría de la construcción, pero Pablo y Matilde tuvieron que vender muchas de sus posesiones para  pagar los constantes requerimientos de modificaciones que tenía el poeta. El sacrificio por la poesía no eran extraños para Neruda – él vendió sus muebles para publicar sus primera colección. 

La propiedad tiene construcciones separadas, incluyendo un rincón con un estilo claro y una biblioteca  que contiene las medallas del Premio Nobel. Sumergiéndome en un corredor muy bajo, me pregunté como podía la estatura del poeta alcanzar dicha altura. ÈL solía hacer gala de su humor, también, y le gustaba llevar saleros y pimenteros inscritos con palabras como  “Marihuana”, y “Morfina” a sus visitantes diplomáticos.

Neruda nació como  “Neptalí Ricardo Reyes Basualto” en 1904 en el centro de la ciudad de Parral. Él recordaba  pequeños detalles de su lugar de origen en sus memorias, pero pasaba las horas en la casa de su abuelo mientras su padre volvía de trabajar en los ferrocarriles y se las arreglaba con la pérdida de su esposa, la madre de Pablo, quien murió poco tiempo antes de nacer. La familia se mudo pronto a Temuco, de donde recordaba  la espesa lluvia y  la vida silvestre y animal. De  la casa de la familia, recordaba que tenía una efímera cualidad, como “una carpa temporal”. Estaban conectadas las áreas  de vivienda de muchas otras residencias, como parte de un edificio más grande.
 
A la edad de 10 años, dice que “ya era un poeta”. Neruda comenzó la escuela en “una mansión roñosa con piezas amobladas escasamente y con un piso lúgubre”. Le mostró a su padre un primer poema en el comedor de la casa de Temuco. Su padre le preguntó de dónde lo había copiado. En parte, para evitar la desaprobación de su padre, tomaría eventualmente el seudónimo de “ Pablo Neruda”.

A Pablo le gustaban las vistas poéticas. En La Sebastiana, su casa en Valparaíso, justo a una hora y media de la capital,  veía los destellos de los fuegos artificiales del año nuevo sobre las olas negras del puerto, posados sobre una montaña con vistas formidables de casi toda la ciudad.  Aquí también,  lo funcional está en armonía con los estilos del coleccionista. Una silla simple, teñida con la tinta verde que para Neruda simbolizaba la vida. En Chile,en los años 60s, habían solo azulejos verdes, azules y blancos. Esto no era ningún problema, ya que  Neruda los usaba, creando sus propios diseños; como hizo para decorar su baño del piso de arriba. Un terremoto, en 1961, hizo que colapsara la biblioteca, antes que coincidiera con las celebraciones de Fiestas Patrias en septiembre.

No solamente era en Chile, donde el sentido del lugar le daba una visión poética. Acosado por la pobreza, a la edad de 23 años, aceptó un cargo diplomático en Burma, donde pasó dos años en Rangoon desde 1927. Salió de Chile con poco dinero, dejando una lánguida historia de amor y un paisaje político y económico en confusión con el inminente colapso de la industria del salitre.   

Con poco que hacer en su puesto oficial, Neruda sucumbió en las calles y mercados de Rangoon, exiliado por el idioma y la cultura. El cónsul tenía que encontrar su propio alojamiento y sin preparación pasaba su tiempo entre hosterías mediocres, guaridas de opio y burdeles. Escribió muy pocos versos nuevos, pero trabajó imparablemente en una serie que había empezado en Santiago: los poemas que llegarían a ser “Residencia en la Tierra”. Este sería el volumen con el cual, finalmente, Neruda admitiera haber encontrado su voz poética. Volvió a Burma 30 años más tarde,  encontrando un país diferente: el barrio en el cual una vez él vivió ya no existiría.

Neruda se mudó a Barcelona como cónsul en 1934, pero realmente quiso estar en Madrid, el centro de la vida cultural española – “donde estaba la poesía”. Viajó allí y se reunió con su amigo el español Federico García Lorca, y con otra poeta: Gabriela Mistral, su antigua profesora y ahora cónsul en ese país. Recibió permiso oficial para permanecer en Madrid y  finalmente reemplazó a Mistral como cónsul.

La única hija de Neruda,  Malva Marina Trinidad, nació en Madrid. Aquejada de problemas  de salud durante toda su vida, estaba destinada a morir joven en Holanda en 1943,  apartada del poeta, después de la separación de sus padres.

Neruda vivió con Maruca, su primera esposa, en un quinto piso de un apartamento en el oeste de Madrid. Pronto llegó a ser conocida como la Casa de las Flores, por los geranios que crecían en las ventanas. Como era su costumbre, a través de toda su vida, Pablo traía amigos a su casa y se reunían a beber, comer, cantar y conversar. En el día y en las noches los poetas escribían y  se atestaba de invitados que dormían donde ellos pudieran encontrar un espacio. 

Al año siguiente en 1935, “Residencia en la Tierra” fue publicada comercialmente. Cuando España se encontraba en la guerra civil, el amigo de Neruda, Lorca fue asesinado por los fascistas, haciendo que Neruda se inclinara hacia las ideas comunistas. Decidió apoyar a los Republicanos y, directamente contraveniendo  a su propio gobierno, sacrificó su posición oficial  y correspondiente sueldo. Lo describió como “un suicidio diplomático”. El poeta voló de España poco después, con las fuerzas del General Franco, llegando así a la capital. Neruda escribió que la guerra de España cambió su poesía. Se propuso que su trabajo sería servir a la gente, y ser parte de la lucha.

Retornando a España un año más tarde, Pablo regresó a la Casa de las Flores, encontrándola saqueada, rota y acribillada a balazos. Se rehusó a rescatar un solo manuscrito, libro, o algo coleccionable, y se partió a su hogar.  Luego, fue elegido como senador comunista. Los enemigos políticos de Neruda lo trataban de cazar en diferentes casas de vivienda temporal, desde donde una vez el poeta se marchó a caballo: de los Andes a Argentina.

Desde Buenos Aires, llegó a París con un pasaporte prestado. El gobierno chileno estaba avergonzado por  su huída y pronto negó que el poeta estuviera en el extranjero. Neruda no se inmutó. “Díganle que no soy Pablo Neruda, sino que otro chileno que escribe poesía, lucha por la libertad y que también es llamado Pablo Neruda”. Donde fuera que estuviera, Chile pedía a sus autoridades que le hicieran difícil su camino. Finalmente, después de tres años de exilio, el gobierno cambiaba su curso. El poeta volvió a Chile en agosto de 1952. Habiendo salido de su país como un fugitivo, regresaba ahora a casa con una bienvenida pública y asignado para trabajar como asistente de su amigo Salvador Allende en su primer intento de llegar a la presidencia de Chile.

Una hora al sur de Valparaíso, a lo largo de las formidables costas de Chile, existe un pequeño pueblo pescador, llamado Isla Negra. Es aquí donde la imaginación poética de Neruda se realizó más completamente. Compró una casa pequeña en 1938, y le agregó extensiones, a lo largo de las tres décadas siguientes. Neruda y Delia, su segunda esposa, vivieron allí durante su construcción. En 1945, fue en Isla Negra, dos años después de visitar la antigua ciudad de los Incas, donde él escribió “Las Alturas de Machu Pichu”, uno de los grandes poemas del siglo XX.

Llenó su casa de Isla Negra con colecciones de cabezas de mástiles, conchas, barcos embotellados, y cualquier cosa que capturara su atención en sus frecuentes viajes.
Esculpió los nombres de sus amigos en las vigas del techo, incluyendo la de su amigo, el asesinado poeta Lorca. Cuando Neruda no estaba construyendo las palabras en estos sorprendentes monumentos, se encontraba amoblando sus casas con ornamentos estrafalarios, extraídos de casas demolidas.

Un día, Neruda se observó un pedazo de madera en las olas cerca de la playa. Era la puerta de un barco que sin perder tiempo, adornó el escritorio del vate, quien lo llamaba su “regalo del mar”. Un barco se encuentra en el jardín, listo para zarpar. Neruda nunca se sumerge en el mar, prefiriendo pensarse a sí mismo como “el marinero de la tierra”.
Fue desde este lugar que él anunció su candidatura para la Presidencia de Chile, antes de modificar sus ambiciones para apoyar a las de su amigo, Salvador Allende. En 1973, en los últimos días de su vida, Isla Negra fue allanada por soldados ante el derrocamiento del gobierno de Allende. Pablo le dijo a los soldados “hay solo una cosa peligrosa aquí para ustedes: la poesía”.

Pablo y Matilde están enterrados en un pedazo de tierra con la forma de la proa de un barco, listo para zarpar sobre las olas que ellos contemplaban en las playas de Isla Negra.  Poco después de la muerte del poeta, una gran águila fue encontrada en el  living de su casa de Valparaíso. Matilde, estaba convencida que era Pablo, quien una vez le confidenció que sería un águila en la otra vida. Las casas de este premio Nobel, han sido dañadas por  terremotos y  golpes militares, pero, tal como La Poesía, ellas permanecen inmutables haciendo honor a la imaginación.


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