¿Qué hace que un parlamentario se adelante al gobierno de su propia coalición y presente un proyecto de ley sin esperar a que lo haga el ejecutivo? Es quizás la primera pregunta que se nos viene a la mente al conocer la noticia de que Andrés Allamand ingresó al Congreso un proyecto de ley que regula las relaciones de hecho tanto entre heterosexuales como homosexuales, siendo que el gobierno se encontraba trabajando en ello…sin duda encontramos aquí terreno fértil para la especulación política.
Podríamos barajar como primera opción que fue una descoordinación entre el equipo de gobierno y los parlamentarios de la coalición por el cambio, una falta de comunicación entre sus miembros que nos lleva a esta curiosa situación, en que tendríamos dos proyectos de ley que versan sobre la misma materia –viniendo del mismo sector-, pero parece una respuesta muy vaga y no propia de nuestra política nacional, que se caracteriza por un diálogo constante entre la bancada oficialista del Congreso con el ejecutivo para que sus proyectos avancen en una sola línea y de la forma más coordinada posible.
Dicho esto, me atrevería entrar a una opción más controversial, y es que a mi juicio, veo en este acto una pequeña “rebelión” de Allamand como respuesta de disconformidad ante este nuevo estilo de gobernar del presidente Piñera para con los partidos políticos de su coalición, que ha generado una serie de disputas tanto con la UDI –en el caso de la llamada “agenda valórica”, como con Renovación Nacional por la poca atención que tuvo el presidente a la hora de nombrar cargos de su exclusiva confianza a militantes de ese partido. En este contexto, es perfectamente esperable que algunos senadores o diputados se desliguen lisa y llanamente de lo que el gobierno tiene pensado, y planteen sus propios proyectos sin tener en cuenta lo que se hace en La Moneda; es decir, que este acto vendría a ser una suerte de pequeño “alzamiento de terno y corbata”, una señal de parte de un sector del oficialismo de que va a tomar las riendas de la agenda legislativa del gobierno en aquellos aspectos en los que se tarda más de lo esperado, o en los que simplemente no tiene interés de legislar, en respuesta a la falta de atención que ha tenido el Presidente con las demandas de su sector.
Pero incluso podríamos ahondar un poco más a partir de una declaración que hizo Marco Becerra, presidente de Accióngay, quien señaló: “aquí hay un tema de quien se queda con el crédito de quien impuso esta ley y quien la promovió primero”. Es decir, que cabe la posibilidad de que Andrés Allamand lo que esté intentando con este proyecto es adelantarse al gobierno para figurar él como autor de una “apertura” de la legislación chilena y ser el artífice del proceso de “integración” de las minorías sexuales, en buen chileno lo que buscaría con esto es demostrar que él lleva la batuta y con ello sacar créditos políticos para el futuro, pero ¿Para qué? ¿Una posible incursión personal para el futuro? ¿Un intento de perfilarse como un líder dentro de la Alianza? ¿Un futuro candidato para el 2014?
Responder a estas preguntas ya sería especular demasiado, y pasar de opinar sobre el acontecer nacional a escribir “política-ficción” que no es el tema de esta columna. Habrá que ver entonces cómo evoluciona este caso en el tiempo, cuándo ingresará su proyecto el gobierno, cuál será la postura del ejecutivo para con lo presentado por Allamand, y qué será de este parlamentario en el futuro al ser protagonista nuevamente de un desencuentro con el presidente, en fin…se nos abre toda una gama de posibilidades interesantes que iremos aclarando en el futuro, por ahora sólo quedarnos con que este hecho no es una mera inocencia, porque en política si hay algo que no existe, son las coincidencias.
Por Nicolás Abarca.
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