Bielsismo Bacheletista

Publicado el jul 02, 2010 | 1 Comentario

bielsaEl análisis de los errores, aciertos, avances o retrocesos es muy diverso; existen tantas opiniones distintas, como chilenos. En algo, eso sí, parece haber un consenso casi total. A pesar del dolor normal de una derrota, la imagen y popularidad de Marcelo Bielsa siguen intactas. La gente no duda en demostrar su afecto y devoción al rosarino, quien, actualmente, ya está prácticamente en vías de canonización.
Este fenómeno de inmunidad es muy interesante de estudiar, ya que no es
exclusivo del técnico argentino. Nuestra ex presidenta, Michelle Bachelet,
vivía al interior de una burbuja muy similar. Ejemplos hay varios: Hoy, nadie
cuestiona el trabajo de Bielsa, ni siquiera al momento de caer por una diferencia
tan abultada ante Brasil. La culpa es de los jugadores (o de la mala suerte que
nos acecha, de las vuvuzelas, etc). Con la ex mandataria ocurrió lo mismo en
casos dramáticos como el Transantiago, en donde la gente castigó a los que
idearon los recorridos o al ministro de transporte. Las personas parecen olvidar
o ignorar que el presidente escoge a sus ministros, así como el director técnico
elige a sus jugadores. También influye mucho en la opinión pública lo hecho en el
pasado por ambos personajes; A la hora de criticarlos, se tiene extremo cuidado
porque “han hecho mucho por Chile” o “porque no somos los mismos desde que
ellos asumieron”. En ese sentido, ambos tienen un margen de error asombroso,
ya que todo error se juzga, no en forma absoluta, sino que considerando hechos
anteriores. (Indudablemente, esto es una característica que no todos poseen. Si
no, pregúntenle a Nelson Acosta o a Eduardo Frei).
También coincide el hecho de que esta indemnidad en popularidad no se debe
a su autoridad formal, sino que a sus características personales: En el caso
de Bachelet, era su extraordinario carisma. En el caso de Bielsa, su vasto
conocimiento futbolístico. Ambos ejercen liderazgo desde una posición más
informal: “Esto es así porque lo dijo Bielsa -o Bachelet-” y no “porque lo dijo el
técnico de la selección o la ex presidenta”.
Otra convergencia muy importante es el apoyo de los medios de comunicación.
En procesos pasados, la selección siempre contó con una fracción opositora
muy fuerte de cierto sector de la prensa. Hoy, prácticamente no existe oposición
mediática, todos son aliados. Y esto es algo que han reconocido, incluso, los
mismos periodistas deportivos. La fe en el trabajo del rosarino es total. Michelle
Bachelet tampoco recibió críticas demasiado fuertes durante su mandato, ya que
los medios estaban en sintonía con su personalidad (a pesar de existir grupos de
prensa con una clara tendencia opositora).
La última encuesta CERC arrojó que a un 68% de los encuestados les gustaría
ver nuevamente a la ex mandataria en la moneda, cifra que supera en 10
puntos porcentuales a la popularidad del actual presidente. Si Bielsa dejase
su cargo, el porcentaje que lo pediría de regreso sería, tal vez, aún mayor.
Sin duda, esta pareja es un caso de liderazgo excepcional y sería muy interesante
estudiarla desde un punto de vista sociológico. Si se pudiese encontrar la clave
de este fenómeno, y lo incorporásemos en disciplinas como la educación, por
ejemplo, imagine cómo se vería favorecida la labor de un profesor en cuanto a su
tarea de influir en el aprendizaje de sus alumnos. El Bielsismo-bacheletista podría
llegar a ser mucho más que dos personas con alto porcentaje de reputación y
cariño popular.
Alvaro Muñoz Ferrer.


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