Sin entrar a analizar al villano de moda, si quiero manifestar que ofende el intelecto (el mío por lo menos) ver cómo muchos de los que anuncian con ardor ser los representantes (y defensores) de la democracia, los derechos humanos, la libertad de prensa y tantas otras hierbas rimbombantes, se llenen la boca criticando al emperador de Venezuela, mister Hugo Chávez, mientras la vista gorda arremete con sospechosa energía frente a otros casos similares (y aún peores) a los encarnados por el caudillo caribeño.
Hay dos maravillosos ejemplos para ilustrar lo que escribo y que además, curiosamente, unen a derechas e izquierdas en la misma y milenaria práctica del doble estándar: el chino y el cubano.
Sobre la situación China podremos advertir que, salvo la tímida rebeldía del Senador decé Patricio Walker a propósito de la fallida venida de Hu Jintao en abril pasado, la defensa de estos tan manoseados valores superiores expiraron o se traicionaron hace rato sin más vergüenzas ni pataleos éticos ante la posibilidad de seguir innovando en negocios con la República Popular. Así de simple señoras y señores. Al parecer los tan inaceptables atropellos de Chávez en Venezuela son muchísimo más indignos que los de Jintao.
Con China no hay condenas públicas, ni berrinches mediáticos y mucho menos solicitudes de ningún tipo ante organismos internacionales. Loco asunto considerando que en dicho país ni siquiera hay elecciones, y ojo, por nombrar el más inofensivo de sus atropellos.
El miedo a que el gigante asiático decida comprarle a otro país inhibe a las polillitas de expresarse libremente, aún con las luces y micrófonos encendidos, lo cual además de ser terrible para quienes padecen de incontinencia verbal, demuestra que no encarnan un interés verdadero por el tema y es que varios países ya han expresando oficialmente su rechazo a las políticas y prácticas de China sin que ello deteriore sus relaciones comerciales.
¿Cómo lo llamó la ex Presidente Bachelet con Perú?. ¿Agendas separadas o paralelas?… bueno, no me acuerdo, pero espero que se entienda la idea.
Muy similar es el doble discurso que se aprecia en aquellos que por estos días despotrican por una eventual liquidación de temporada del Presidente Piñera (leí por ahí que también la promueven como indulto bicentenario) y que aparentemente beneficiaría a personas que cometieron crímenes durante la dictadura militar en Chile. Consultados éstos mismos dirigentes y parlamentarios por similares acontecimientos ocurridos (y que aún se comenten) en Cuba, la mayoría cambia el tema, otros se quedan callados y los menos arremeten con anacrónicas e infantiles justificaciones ideológicas.
No se trata de callar a las derechas e izquierdas, por el contrario. Más bien es una invitación a meditar tres, cuatro, veinte veces las cosas antes de actuar y, sobre todo, pararse frente a las cámaras. Con esto, a lo menos, deberían mostrarse consecuentes ante la opinión pública. Ello, además de ser positivo por si solo, daría una luz de esperanza a millones de chilenos que hoy no saben con certeza quién defiende qué.
Si hubiesen pensado previamente se habrían dado cuenta que es absurdo esperar que Hugo Chávez accediera calladito a que los mismos parlamentarios chilenos que presentaron un proyecto para censurar su gobierno, ahora, así nada más, los deje autoinvitarse como observadores imparciales miras las próximas elecciones de septiembre.
¿Se entiende ahora la pataleta de Venezuela?. ¿Aún no?… a ver, ¿qué pasaría en Chile si la cosa fuese a la inversa?. Pongámonos en el caso: un grupo de senadores venezolanos, sin invitación y de conocida antipatía con el gobierno chileno exige venir a dar “garantías” de transparencia a nuestro país en las próximas elecciones municipales. ¿Les suena prudente?.
Correcto, la forma de reaccionar de Chávez no fue la mejor (en el lenguaje diplomático claro), pero eso no debería erizarnos el pelo (dijo el picado) ya que hace mucho que “mister danger” nos tiene domesticados con su modo rústico.
Raya para la suma: Primero pensar, luego actuar. Esa es la invitación y, por cierto, si le vamos a exigir a unos lo que no somos capaces de reclamarles a los otros, pues en vez de quedarse callados, mejor pasen la posta y dejen a otros con más consecuencia y coraje administrar las cosas.
Matías Carrozzi
Sociólogo
Recibe todas la actualizaciones en tu correo electrnico.
