Gente famosa

Publicado el jul 25, 2010 | Deje un comentario

famososHe visto alguna gente famosa en mi vida. Pocos, pero algunos. Aquí les cuento de los que me encontré de casualidad. De los que vi trabajando como periodista les contaré otro día.

A Susan Sarandon la vi sobre el puente de Karlo, en Praga, una tarde de verano de 2002. Estábamos allí con Amparo, y de repente ella dice: “¿la que viene allí no es Susan Sarandon?”. Y miré y sí, era Susan Sarandon, de lentes oscuros. Cruzó al lado nuestro y luego se perdió en la multitud. Después leímos que por aquellos días estaba en la capital checa filmando una película.

Una vez también vi a Michelle Bachelet. Fue en 1999, en el departamento que vivía su madre, Angela Jeria, cerca de la Escuela Militar en Santiago. Yo estaba entrevistando a Jeria para mi tesis sobre los militares que se opusieron al golpe y ella me contó la historia de su marido, el general Alberto Bachelet, que murió en la cárcel en marzo de 1974. (¿Tiene el general Bachelet alguna calle con su nombre? ¿Hay alguna escuela con su nombre? ¿Tiene un monumento?, ojalá que sí. Si no, ya es hora, compatriotas). Ya habíamos terminado y de repente llega “la Michelle”, que en ese tiempo era ministra de Salud, creo. Era bajita y gordita y simpática y nos saludamos de beso en la mejilla.

Vi a Darío Grandinetti, el actor argentino de “El lado oscuro del corazón”, una película que vi a los 16 años con Alicia en el cine El Biógrafo y me marcó como pocas, tanto que no he querido verla nuevamente para que no destruya el buen recuerdo que tengo de ella. A Grandinetti me lo crucé en 2003 ó 2004 en un restorán carísimo, “A los Amigos”, de la calle Loyola en Buenos Aires. Fuimos con Clarisa y Héctor y Tati, que vinieron de visita de Chile, y cuando fui al baño, abajo, en un piso subterráneo, venía saliendo Grandinetti. Era igual a cómo lo recordaba de la peli.

Me crucé con el Rumpy, también acá en Buenos Aires, en una escalera mecánica del shopping Abasto. Yo iba subiendo y él bajando, o al revés, no lo recuerdo. ¡Me pareció tan gordo! La fama. Las lucas, la buena vida, ¿quién sabe? Seguramente disfrutaba caminar por la ciudad sin que nadie lo reconociera, o al menos eso quiero pensar.

Me senté entre Patricio Aylwin y Hortensia Bussi, en una sala de la Biblioteca Nacional de Santiago, un día de fines de los años noventa. No recuerdo si era una premiación o la exhibición de un documental o una película, pero allí estaba yo, sentado “en medio de la historia”, como dijo mi amigo Héctor, que me acompañó esa vez.

También vi a Ricardo Mollo, ex integrante de Sumo y vocalista de Los Divididos, un 24 de marzo de 2004, en la ESMA, el ex centro de detención, tortura y muerte de la Marina argentina. Ese día el gobierno abrió la ESMA al pueblo, en el aniversario del golpe militar, después de un discurso del presidente Néstor Kirchner. Cuando el acto terminó, cerca del escenario, me topé con Mollo, que andaba en chancletas, una polera y un pantalón corto, en una bicicleta playera, como cualquier hijo de vecino, charlando con la gente. Sencillez total.

Una vez, en 1997, mientras repartía correo privado por cinco lucas diarias por el barrio alto, donde los blancos y rubios me miraban como un extranjero aunque éramos ciudadanos del mismo país, de la puerta de una casa salió la actriz Andrea Freund. Supongo que era un día de primavera o verano, porque la recuerdo en piyama, en camisón, para ser más precisos, con cara de recién levantada, mirada somnolienta, diciendo “gracias”.

También vi una vez a una ex Miss Colombia, Carolina Gómez. Fue en Florida, en 1998. Fuimos diez días a Miami y Orlando con mi abuela, unos tíos y unos primos, al típico viaje de clase media latinoamericana a Disney World (aquella vez me impresionó que el castillo de Disney por dentro fuera un shopping, toda una metáfora de Estados Unidos). Cuando veníamos de vuelta de Orlando a Miami por la autopista paramos en un lugar en medio de la nada a comprar algo en un supermercado. Y allí, en los pasillos, me topé con esta belleza. Carolina venía con su marido y su hijo pequeño, en plan de compra. Cero divismo, aunque claro, tampoco estoy seguro de que fuera muy conocida allí. Me impresionó su belleza al natural. Luego supe que se había criado en aquel país y vivía allí.

A todos estos personajes y personajas los vi de casualidad. Es raro como uno se cruza con la gente en la vida, como las ramas de un árbol que se entrelazan sin orden alguno…


Participa activamente en nuestro medio - Opina sobre este artículo

Granvalparaiso.cl es potenciado por el Hosting en Servidores VPS de Hostname.cl