Como lo han aclarado muchos analistas, la Concertación por la Democracia, hace tiempo que perdió su bandera de lucha: la búsqueda de la democracia, y no ha encontrado una que la reemplace y que le permita retomar la fuerza política de antaño.
¿Significa acaso, que una vez obtenida la libertad política, no hay tareas de país que podamos enarbolar como bandera política? ¿Sólo nos queda tomar partido en la inconducente discusión de si es primero un sueldo mínimo un poco más alto cada año o un crecimiento superior cada año?
¿Ha llegado a Chile aquello del “Fin de la Historia”, donde no hay grandes luchas ni logros, sino sólo mejoras menores constantes? ¿ O quizás deberíamos ir cada vez más a la izquierda, haciendo caso de demandas sociales, que en contextos socio-políticos anteriores menos estables habríamos rechazado?
¿Quizá sea nuevamente la hora de soñar con un futuro mejor a ser creado de la nada por nosotros mismos? ¿No fue acaso esa la idea de la UP? ¿No nos queda otra que escoger entre a) mejoras pequeñas y constantes o b) poner todo en juego nuevamente con inventos de un mundo mejor?
La respuesta a todo eso es NO.
SI hay una bandera por la que luchar. Un objetivo que no es un invento nuevo ni audaz, sino un objetivo político ya alcanzado en muchos países del mundo. No se trata de una aventura a lo desconocido, sino un camino claro, ya establecido, que solo requiere decisión para lograrlo.
¿De qué se trata? De igualdad de oportunidades, de que la Nación, a través del Estado o cualquieras otros medios, asegure que todas las personas lleguen a los 18 años con las mismas posibilidades de éxito material y espiritual sin importar su origen sino solo su mérito y esfuerzo a partir de ese momento. Un país donde un hijo de recolector de basura vaya a una escuela donde se encuentra con un hijo de médico, sabiendo que obtendrán allí las herramientas y los apoyos necesarios para llegar a los 18 años con las mismas oportunidades que ese hijo de médico.
¿Suena a una hermosa ilusión? Pues no lo es. Se trata de una realidad en muchos países del mundo, varios de los cuales pasaron de una situación como la chilena a una como la descrita en no más de 10 años, con recursos incluso menores de los disponibles en nuestro país. Por ejemplo, durante los 70 Corea del Sur gastó por cada niño solo un 60% de lo que gastó Chile, pero aún así produjo una reforma que logró quintuplicar su economía durante esa década mientras nuestro país sólo la duplicó. Y hoy contamos con muchos más recursos que ese Chile.
La realidad de esos países nos demuestra que podemos alcanzar igualdad de oportunidades en un plazo de 10 años. Pero para eso requerimos ciertas condiciones.
Solo lo podemos hacer si como país vemos que es posible y tenemos la FE de que podremos hacerlo. Cuando estudiamos una carrera lo hacemos con la fe de llegar a obtener el título. Si solamente tuviéramos fe en que cada día aprenderemos un poco más de alguna materia, seguramente no llegaríamos a ninguna parte.
No es suficiente que los profesores tengan fe en que pueden aportar un granito o miles a la formación y bienestar futuro de uno o de varios niños. Es preciso que todos los profesores de Chile tengan fe de que es posible lograr igualdad de oportunidades para todos los chilenos en un plazo de 10 años.
Lo mismo para los políticos, la prensa y el país en general.
Esta es la nueva y muy real tarea que Chile debe emprender.
Deberá crearse una nueva concertación o alianza: La Concertación o Alianza por la Igualdad de Oportunidades. Barreras son muchas, pero la principal es la falta de FE en la meta y en la educación como medio.
La educación en Chile es muy mala, debido a su desarticulación por parte de la Dictadura primero, y luego, al miedo de la Concertación de ser tildada de comunista, si la volvía a articular a conciencia. Ahora, durante el gobierno de Piñera, esa misma tara ideológica de miedo al comunismo y el afán pro-mercado de su sector, dejarán paralizada la educación como herramienta para lograr la igualdad de oportunidades. Curioso, porque el concepto de igualdad de oportunidades nació como respuesta de la Derecha mundial al comunismo.
Por eso resulta penoso que los partidos oficialistas en Chile se hayan casado con el lucro en la educación media y básica, cuando en el mundo, la igualdad de oportunidades obtenida gracias a la educación pública, principalmente estatal, ha sido el mejor aliado de los ideólogos de Derecha. Basta mirar Estados Unidos. En Chile, la Alianza se compra a medias el concepto y trata de insistir en el invento antojadizo de una educación básica y media con lucro, situación que ni se les pasa por la mente a sus más grandes maestros libre mercadistas del mundo. Total, no son sus hijos los que están en juego en ese invento.
Esta insensatez de los aliancistas puede ser aprovechada por la centro izquierda. Es de esperar que ya en la oposición, la centro izquierda se libere de sus taras ideológicas de miedo al comunismo que veía en la educación pública mayoritaria, y gane poder utilizando la mejor espada de la Derecha en el mundo: igualdad de oportunidades en base a una educación pública mayoritaria.
Centro Izquierda o Alianza, el primero que se libere de sus taras ideológicas obtendrá el premio de guiar por 10 años Chile a las puertas de una sociedad igualitaria, en la que todo niño sepa que su futuro dependerá sólo de su esfuerzo cuando cumpla 18 años, porqué hasta esa edad la sociedad organizada en el Estado, le garantizará obtener las herramientas necesarias.
Por Alex Matute y Julio Morales.
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