Matrimonio Homosexual.

Publicado el jul 29, 2010 | 20 Comentarios

gaySe ha aprobado en varios países el “matrimonio” homosexual, siendo nuestros vecinos argentinos uno de ellos. Posiciones discrepantes se enfrentan a este hecho.

La causa principal que apelan los homosexuales para poder legalizar su unión, se basa en que estas parejas están fuera de los beneficios previsionales, de salud, de herencia y otros que tienen las parejas de distinto sexo. Por lo tanto se sienten discriminados y mediante la unión civil lograrían estos beneficios. Además esperan conseguir respetabilidad a su condición y ser tratados sin discriminación.

La opinión contraria alega de que el matrimonio es la unión de dos personas de distinto sexo, con el fin de procrear descendencia, de ser posible, formando el núcleo central de la sociedad, ya que la humanidad necesita de la procreación para no extinguirse. Esto significaría que la unión de personas del mismo sexo en “matrimonio” sería contra natura. A esto se suma que la formación de los hijos debe realizarse dentro de un orden natural que, en el caso de los homosexuales, se desvirtuaría.

“Vosotros sois el arco desde el que vuestros hijos, como flechas vivientes, son impulsados hacia delante” Khalil Gibrán dirigiéndose a los padres.

O sea, el verdadero Arco es para la Flecha, de lo contrario sería inútil.

Mi opinión al respecto es la siguiente:

La naturaleza humana tiene muchas variables con las que hay que convivir y respetar, teniendo presente que los derechos de uno no deben afectar los derechos de otros. Por lo tanto los homosexuales merecen, dentro de la sociedad, los mismos derechos y obligaciones de los heterosexuales, pero el llamar “matrimonio” a su relación contractual, es desvirtuar el significado de esta palabra, por lo anteriormente expuesto y por lo tanto este tipo de unión debe tener otro nombre para diferenciarla de la que tiene por objetivo la procreación, por ejemplo: Unión Legal Homosexual. Esto con el objetivo de darle respetabilidad a estas uniones y no dejarlas expuestas a una continua confrontación semántica, religiosa y moral. Un amigo abogado me dice que en relación a lo patrimonial, es muy simple: modificar el estatuto de la sucesión, amplia libertad para testar sin limitación de las cuartas y herederos forzosos.

Si dos personas del mismo sexo se quieren y desean convivir y enfrentar juntos la vida, apoyándose y protegiéndose, es lícito que lo hagan. Existió “El Batallón Sagrado de Tebas”, formado por 150 parejas de amantes, uno mayor y otro más joven. Era el cuerpo de élite más importante de las ciudades griegas. Perecieron en la batalla de Queronea ante las fuerzas de Filipo y Alejandro. Filipo les rindió un ultimo homenaje, diciendo en el momento de su entierro: “Perezca el hombre que sospeche que estos hombres o sufrieron o hicieron algo inapropiadamente”.

Pero jamás los griegos o romanos legalizaron un matrimonio entre homosexuales, ya que para ellos este sólo podía darse en parejas de distinto sexo. A la familia la privilegiaron, aún en sus períodos de mayor decadencia moral. Así la mujer era el centro de la familia y esta el núcleo principal de la sociedad.

La homosexualidad es un hecho real con el que hay que convivir y resolver su situación legal. No necesita de justificaciones, aunque algunos la apoyan basándose en novelas históricas que confunden, narrando la presunta homosexualidad de Aquiles y Alejandro, o de otros próceres.

La mayoría de estas imputaciones son falsas. Aquiles se enfurece con Agnamenón y se retira a sus naves dejando de combatir, porque el rey le quita a su cautiva Bruseida. Él y su amigo Patroclo tienen numerosas cautivas en sus tiendas con las que yacen. A su vez Alejandro, que quiere entrañablemente a Hefestión, uno de los compañeros de la extraordinaria guardia de caballería integrada por nobles macedonios, ama a las mujeres y su último amor, la hermosa princesa sodiana (Afaganistán) Roxana, le da un hijo que es asesinado, junto a su madre, en las intrigas por el reparto del imperio a su muerte.

Las/os homosexuales deben asumir su condición con dignidad, sin buscar referentes y justificaciones y hacerla pública. Si así son es por obra del Supremo Creador y hay que respetar sus designios. Pero es obvio que la unión de un hombre y una mujer es diferente a la de dos personas del mismo sexo, por lo que reitero, debe crearse una palabra distinta a la de “matrimonio” para denominar estas uniones. También distinguir entre relaciones coyunturales producidas por la ausencia del sexo contrario, como sucede en las cárceles y en lugares aislados donde ocurren hasta zoofilias, de las que realmente responden a una condición fisiológica permanente, que hay que aceptar y respetar.

Por supuesto que los Derechos Humanos deben preocuparse de que sean protegidos por las leyes, con los mismos derechos y obligaciones que las leyes nos exigen a todos.

Juan Carlos Edwards Vergara


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