Pablo Varas
Lo sucedido en LA POLAR, que se llama fraude, robo, delito, y que bajo su consigna de que todo era llegar y llevar, deja al descubierto uno de los mayores escándalos financieros, donde un sector social reducido, pequeño, hace aprovechamiento de un modelo injusto, desequilibrado y que sencillamente no puede continuar y que permanece intacto.
No es creíble que ningún organismo del Estado no se haya dado cuenta que bajo la entrega de millones de tarjetas de crédito estaba el interés del bien común. Queda claro que repartir cartas de crédito, ese llevar a miles de chilenos a endeudarse, volcarlos al consumismo sabiendo concretamente que su estado económico real es de pobreza constituye en un delito… derecha avarienta.
Y la pobreza no cae del cielo ni llega por correo.
Las profundas diferencias sociales son consecuencias del modelo y del sistema, es decir los que hacen las tarjetas, los accionistas de LA POLAR, los que por años generan beneficios personales en desmedro de los millones que aspiran a mejorar sus condiciones de vida con el crédito fácil.
Es bueno recordar que en las últimas elecciones presidenciales, fue Jorge Arrate y la izquierda quienes denunciaron el violento ataque y asalto al bolsillo de millones de chilenos que hacen las grandes empresas comerciales, justamente con sus tarjetas de crédito, la usura que está cómoda e instalada en mullidos sillones pagados por los salarios bajos, muy por debajo de lo que se considera ético. Sobre este tema la derecha no dijo nada…. la concertación menos
Lo sucedido con LA POLAR es muy grave, allí, en esa cueva de ladrones había dinero de AFP, dinero de chilenos que aportan de manera regular pensando que llegando el último día laboral, empezarán a descansar con los fondos acumulados, y sucede que en este caso, frente a este fraude gigantesco, los futuros pensionistas pueden comprobar como el esfuerzo mensual se hace humo, y es así porque existe un modelo, un gobierno que lo permite. Hay que decir que existe un esquema de poder que está robando el dinero de millones de personas, y eso es inaceptable.
Chile no es un país de unos cuantos, es un conglomerado de millones de hombres y mujeres, donde hay más pobres que ricos. la perpetuación de los mismos sujetos en las cadenas transportadoras no lleva a ningún lugar. Chile necesita proyectos más serios, y la derecha no lo es; la atora la avaricia
La derecha nunca tendrá tapujos para hacer beneficios con la salud de los chilenos, está el caso de los medicamentos, cuando se conjuraron cadenas de farmacias para sin competencia aumentar en millones y millones sus ganancias, a costa de las dolencias y de la enfermedad de millones de personas. Ningún ejecutivo fue condenado, las multas eran infinitamente menores que los beneficios obtenidos.
Pero el recorrido que hace la derecha para llegar a estos grados de delincuencia tiene sus nombres y apellidos. Todo este modelo fue amparado, avalado, protegido y proyectado por las Fuerzas Armadas, con todos los generales y almirantes incluidos, y veamos cual es el inicio de toda esta tragedia.
Para entender lo que sucede en la actualidad no es sencillamente culpar la limitada inteligencia del actual presidente y de sus asesores, eso no está en discusión, ellos son parte de un conglomerado que piensa en Chile como un producto, un medio para obtener beneficios.
Chile es más largo de lo que se supone. No todos viven en 100 metros cuadrados de habitación, no todos tienen sus hijos en colegios pagados, Chile es un país con millones de ciudadanos pobres.
LA POLAR, ese llegar y llevar, tiene sus inicios criminales cuando Sergio de Castro, Fernando Leniz, convencieron a los generales de las Fuerzas Armadas que un injusto modelo, un desequilibrado esquema favorecía a millones de personas, endeudarlos es beneficio dijeron, es ganancia, pensaron, y lo hicieron.
Como no recordar en estos tiempos cuando el modelo está hundido sus agitadores, Hernán Cubillos, Roberto Nelly, todos esos muchachos abrazados en la Cofradía Náutica junto con Agustín Edwards. Eran esos tiempos cuando Hernán Bûchi, Juan Hurtado Vicuña, Miguel Kast, Carlos Alberto Délano, Carlos Eugenio Lavín se hicieron dueños del Instituto de Seguros de Estado ISE, y la familia era numerosa, Alberto Kasis, Patricio de Solminihac, Ernesto Silva Bafalluy, Cristian Larroulet y claro como no recordar a Jorge Cauas Lama, Demócrata Cristiano, director del Banco Central entre 1962 y 1968, y sus amigos Manuel Cruzat Infante y Fernando Larraín Peña
Chile puede ser un perfectamente un país donde la justa repartición de los beneficios se exprese en educación publica de calidad, con salarios dignos para los maestros, un sistema de salud más extendido y que llegue a todos los sectores, pero fundamentalmente un sistema provisional que asegure PENSIONES DIGNAS, y en eso no hay transacciones.
Vemos diariamente como un país entero es condenado y obligado a llevar en sus hombros un modelo que es injusto. Chile no irá a la quiebra si hace una justa y equilibrada repartición de sus beneficios. Chile será un país digno cuando sus autoridades legislen para que las empresas mineras….paguen lo justo, por ejemplo.
Lo sucedido con LA POLAR es sencillamente una muestra del Chile escondido. Existen muchos casos parecidos con el dinero, ese esfuerzo de los chilenos forma parte actualmente de los juegos bursátiles de unos cuantos privilegiados que se pasean por los pasillos de La Moneda.
Chile, así no es posible, ni creíble, con la derecha NO. Su intento durará los cuatros años, así que hay que dar los pasos para iniciar la instalación de pilares en un Chile/País democrático y solidario desde ahora. Que nadie se pierda en la memoria, el futuro no se mira frente al espejo, el futuro se hace colocando las prioridades fundamentales. Chile, con la misma constitución de 1980….así NO
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