Novios, padrinos y cura son del duopolio binominal. La iglesia y los oficiales que legalizan el enlace son extranjeros. Luego de 20 años de convivencia, Alianza y Concertación contraen matrimonio.
Arturo Alejandro Muñoz
LA NOTICIA ES oficial, pública e indesmentible. El duopolio ha dado el paso necesario para abandonar las sombras de la penumbra política en la que pretendió cobijarse durante décadas, y hoy, por fin, sus dos componentes salen a la luz pública reconociendo que han sido convivientes desde el año 1988. El acontecimiento se ha concretado gracias a que el “señor euro y su primo mister dólar” aceptaron protocolizar y bendecir el enlace, merced a lo cual –con algo de católica vergüenza- los antiguos amantes pueden ahora pasear por calles y avenidas del país sin tener que esconder una realidad que les preocupó durante 20 años, pues ¡ya son cónyuges!
Poco a poco, los chilenos se han internado en la pesquisa de información, en el cruce de datos y en gastar un tiempo en la siempre útil confrontación de informaciones para determinar el nivel de (des)honestidad que caracteriza a cada lugar del cual proceden las noticias.
El despertar del pueblo –las movilizaciones estudiantiles y la agenda de paros/huelgas laborales que se avecina- ponen en extremo nerviosos a esos vivarachos con postgrados, quienes –no satisfechos por haber dejado a Chile en cueros- decidieron ahora “vigilar” a los habitantes de este territorio mediante el subterfugio del ‘monitoreo’ de redes sociales, como prolegómeno a la posterior censura absoluta de prensa y al golpe de estado blando que de seguro ya se está delineando en algunas esferas de esa sociedad de totalitarios. El ejemplo de lo dicho en estas líneas se encuentra en www.fundacionimagendechile.cl, entelequia conformada por vetustos sediciosos, enriquecidos derechistas y varios ‘cuicos’ semi aristocráticos de la Concertación. En el Directorio de la ‘Fundación’ mencionada, están, entre otros, Alfredo Moreno, Rodrigo Jordán Fuchs, Pablo Longueira, Luciano Cruz Coke, Ronald Bown, Oscar Guillermo Garretón, Blas Tomic Errázuriz, Pablo Walker Larraín y Juan Gabriel Valdés.
Esa estructura es la que pretende ‘monitorear’ nuestros mensajes, ideas y comunicaciones. ¿Con qué fin? Es fácil descifrarlo. La idea no puede ser otra que contar con datos suficientes para decidir ‘administrar’ (verbo que el totalitarismo utiliza en lugar de “prohibir’) las redes sociales, la prensa electrónica y todo lo que signifique intercambio de opiniones. Existe un creciente temor en las clases dominantes respecto del mundo cibernético, donde los librepensadores tienen campo amplio para desarrollar no sólo comentarios y teorías, sino, principalmente, compartir noticias que la prensa ‘oficial’ (EMOL, COPESA, TV) se encarga de mantener bajo siete llaves sin darlas a conocer…o publicarlas con amañado interés y falaz verbo.
Las pesadas cortinas del silencio han caído, y ya sabemos que Alianza y Concertación, o mejor dicho, dirigentes de ambos bloques, son pareja, son convivientes, son amantes…son cónyuges…como usted quiera llamar a ese enlace, pues en estricto rigor conforman un “matrimonio bien avenido”. Esta noticia aparentemente bombástica no es ‘primicia’ para los viejos internautas que la conocen desde hace décadas, pero sí lo es (y sorpresa también) para aquellos chilenos que acostumbran a (des)informarse a través de la televisión y de la prensa escrita, la cual pertenece a dos conglomerados primos-hermanos; Emol y Copesa que, además, políticamente hablando, forman parte del momiaje de la más rancia cepa, agregando a ello varios perfiles fascistoides y sediciosos que los ubica en el borde interno de la indecencia socioeconómica.
Precisamente, quienes nos han engañado, estafado, robado, mentido –y que además pretenden ‘monitorear’ nuestras comunicaciones personales-, ante la delicada situación de disgusto general y movilización ciudadana que pone en jaque la actual armazón legislativa, así como se manifiesta un abierto rechazo a las tiendas políticas, esos concertacionistas reconvertidos a la democracia en la hora postrera, cuando millones de chilenos levantan brazos y voces, pretenden embaucarnos con otra perlita sacada de una chistera de mago: para no perderlas todas, proponen formar un Frente Amplio.
Es el colmo de la hipocresía, pues el movimiento social que tiene en jaque al duopolio no puede servir de plataforma para que una de las patas de ese mismo duopolio (neoliberal y entreguista) recupere el gobierno y las poltronas. No estoy hablando por boca de ganso, ya que aquel pequeño pero poderoso porcentaje de ‘cuiquitos’ concertacionistas asociados a los capitalistas extranjeros querrá seguir recibiendo coimas del empresariado predador por haber regalado a las transnacionales US$200.000 millones de dólares en cobre y metales preciosos, tal como puede constatarse en el documental de Carmen Castillo: “Pascua Lama el Tesoro de América”.
Los dirigentes de los partidos de la Concertación pueden ser bienvenidos en la tarea de reconstruir la República, pero deberán ponerse a la cola, sin contar con privilegios ni cargos especiales, pues tienen que pagar sus silencios y “vistas gordas” de 22 años de entreguismos, los que se iniciaron con el indigno Plebiscito del 30 de julio de 1989, en el cual los dirigentes concertacionistas (Ricardo Lagos, René Cortázar, Alejandro Foxley, José Pablo Arellano, Sergio Bitar, Patricio Aylwin, Enrique Correa, y otros) legitimaron la obra y el proyecto neoliberal del pinochetismo.
Ahora bien, ese ‘matrimonio’ –que logró guarecerse en las penumbras otorgadas por la prensa derechista- ha salido hoy a la luz pública ofreciendo conformar un ‘Frente Amplio’, en el cual, obviamente, los corruptos y ladrones de siempre, tendrían las riendas. Junto con ello, esos ‘cónyuges’ se encargarían también de vigilar y controlar el pensamiento de los chilenos, fórmula que les permitiría apuntar con precisión para derribar posibles referentes, grupos -e incluso personas- que pudiesen convertirse en oposición seria.
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