Izquierda en Chile hay una sola, y es Allendista

Publicado el jun 20, 2012 | Comentarios desactivados

Falsos izquierdistas recubiertos de capas intelectualoides crean falsos referentes para engañar a la gente una vez más, y una vez más también poder seguir nutriendo el sistema neoliberal que ha redituado solamente a los dirigentes y a los empresarios

Por Arturo Alejandro Muñoz

MI LARGO RECORRIDO de interés por la política (convertido en sólida experticia luego de medio siglo de vivencias) señala que el único programa de gobierno -que constituye el mínimo por el cual todo izquierdista debería luchar- es el que presentó hace más de 40 años la Unidad Popular y su líder, el doctor Salvador Allende. Quienes no lo consideren válido, simplemente no son de izquierda sino, en estricto rigor, forman parte de la socialdemocracia que cooptó a la vieja Concertación apenas esta conoció la luz pública (aunque a muchos les duela y aún no quieran aceptar la verdad).

La derecha pocas veces ha sentido temor ante una arremetida política-electoral impulsada por el pueblo o por algunas tiendas partidistas que dicen representarlo. En 1970 esa derecha anacrónica y clasista fue estremecida por el terror de enfrentarse a una verdadera democracia institucional en la que los poderes del Estado serían de verdad independientes y, a su vez, el gobierno priorizaría los aspectos sociales por sobre los económicos. El pánico derechista atravesó las fronteras contagiando a dos de los individuos más detestables que el mundo soportaba entonces: Richard Nixon y Henry Kissinger, un par de políticos criminales que superó los niveles de cualquier fundamentalismo imperialista conocido en la época.

Esos fueron, junto con la ensoberbecida derecha chilena, los enemigos de la Unidad Popular y de los trabajadores, pobladores, campesinos y estudiantes chilenos. Sus nefastas acciones sediciosas comenzaron mucho antes del ascenso de Allende al gobierno, habiendo llegado incluso –la Casa Blanca estadounidense- a financiar en parte el atentado que costó la vida al general en jefe del ejército, René Schneider Cherau, con el propósito de sacar a las fuerzas armadas a las calles para impedir la concreción del triunfo popular de aquel año 1970. Para el fascismo criollo y para el imperialismo norteamericano, ello sólo significó el primer paso del camino golpista que estaban dispuestos emprender.

¿Temía realmente el gobierno norteamericano que la Unidad Popular instalara en Chile un régimen similar al cubano, al norcoreano o al albanés? Por supuesto que no. Las aprensiones de Washington transitaban por otros rieles, ya que el Departamento de Estado yanqui era consciente de que ninguno de los partidos que conformaban el bloque de gobierno socialista intentaría “perpetuarse” de facto en La Moneda. Todos los analistas de la administración Nixon sabían que el gobierno de Allende respetaría la Constitución y la democracia.

El temor, entonces, ¿cuál era? Había varias aristas y la sumatoria causaba el temblor de barbillas y soponcios en todos los derechistas criollos, tanto como alimentaba la ira en los energúmenos sitos en Washington. Así, el temor de conservadores y fascistas a la Unidad Popular se abría en abanico señalando las principales aprensiones de los expoliadores de siempre: el programa de gobierno…el ejemplo que podría cundir a lo largo y ancho de Latinoamérica… la independencia económica y soberana del ‘patio trasero’… los cientos de recursos naturales estratégicos que podrían regresar a los estados del sur de América…el término legal y constitucional de las horrorosas prebendas que beneficiaban a escasas familias (todas ellas obsecuentes yanaconas de los gobiernos norteamericanos)… la concreción de una verdaderas justicia social y, por cierto, el apoyo de Chile a las naciones del Tercer Mundo en la ONU y a Cuba en al OEA.

¡¡Esos eran los temores reales que sacudían los espíritus de imperialistas y explotadores!! Especialmente el programa de gobierno, mismo que hoy es rechazado (e incluso atacado con virulencia) por muchos seudo izquierdistas cooptados por la socialdemocracia coadyuvante de la derecha neoliberal, quienes creen haber ‘avanzado’ ideológicamente en estas décadas de totalitarismo duro (pinochetismo) y dictadura blanda (duopolio), remitiendo erróneamente el programa de la UP al baúl de los desechos. (* 1).

Esos mismos izquierdistas embaucan a la gente utilizando el metalenguaje de intelectualoides egresados de algunas de las actuales universidades bolicheras, aprovechando además no sólo el desconocimiento que muchos chilenos manifiestan respecto del programa de gobierno que encabezó Salvador Allende sino, también, aferrándose a la andanada de mentiras y falacias que durante 40 años ha publicado la prensa derechista en su interminable intento de ahogar la experiencia de la Unidad Popular. Para estos ‘renovados izquierdistas’ –o progresistas de oropel- todo lo que he escrito en estas líneas respecto de la UP y del doctor Allende constituye una soberana estupidez, una derrota, un cúmulo de asuntos a los que es mejor olvidar para seguir ‘avanzando’. ¿Avanzando? ¿Qué tanto ha avanzado la izquierda y el pueblo en estos años de sumisión al duopolio socialdemócrata? El acrílico de los Mall y del retail, así como el plástico de las tarjetas, obnubilaron a los intelectuales del acomodo haciéndoles renegar del único gobierno que en la Historia de Chile trabajó con, para y por el pueblo.

Mi opinión respecto de estos asuntos es sólida. Si eres de izquierda tienes que ser Allendista y conocer al detalle el programa de la Unidad Popular, así como trabajar para que tarde o temprano gran parte de ese programa se cumpla, pues está vigente, tanto o más que ayer. Por ello, hoy, para muchos chilenos, ser izquierdista sin ser allendista, es tan insólito como ser católico sin ser cristiano. Resulta inaceptable considerar que en estos años de asociación duopólica la izquierda pueda haber avanzado realmente. Como es inaceptable también dar la razón a aquellos ‘renovados’ que aseguran a viva voz que el pueblo ha mejorado su condición gracias a que la pobreza ha disminuido, una mentira gigantesca pues incluso un candidato a la presidencia de la República, un ‘no allendista’ e innegable admirador del desarrollo a la francesa (ergo, a la europea socialdemócrata) –Marco Enríquez Ominami- no titubeó al denunciar que los índices de la pobreza en Chile se miden con huinchas truchas que favorecen sólo a los intereses de las transnacionales sitas en el país. (* 2)

“La política de los acuerdos es la expresión del conservadurismo, la transaca y el bajarse los pantalones frente a la hegemonía dominante”, escribió en su cuenta Twitter el periodista Patricio Mery Bell, director de PanoramaNews. Esa misma política es la que han defendido a ultranza muchos de estos renovados izquierdistas durante 20 años, beneficiando -no ya principalmente sino exclusivamente- a la derecha económica y a los estranguladores de la democracia institucional que han mantenido un sistema electoral binominal contra viento y marea, así como asociadamente derecha y centroderecha (v.gr.: Alianza y Concertación) oficializaron la entrega del 70% de nuestros minerales cupríferos a mega empresas privadas que encontraron en este territorio el jardín del Edén financiero, ya que pagan impuestos ridículamente bajos y, además, utilizan a destajo los cursos de aguas cordilleranas amén de llevarse gratuitamente los minerales asociados al cobre, como molibdeno y plata .

Posiblemente algún lector dudará de lo que se asegura a continuación, pero basta con que repase la Historia y confirme la veracidad de lo explicitado aquí, pues durante el gobierno de la Unidad popular el cobre estuvo en manos del Estado de Chile merced a una ley aprobada el año 1971 en el Parlamento por la unanimidad de las tiendas políticas existentes en esa época. Hoy, tal legislación ha sido burlada por la derecha económica con el visto bueno, con la anuencia –e incluso interesado beneplácito- de muchos ‘izquierdistas renovados’ que son, a no dudar, los mismos que se esmeran en impedir que la gente conozca la verdad de lo ocurrido en nuestro país entre 1970 y 1973.

Por ello, y por muchos otros aspectos, la mayoría de los verdaderos izquierdistas desconfía de las intenciones de esos profesionales del acomodo, quienes en gran medida proceden de los partidos que conforman la socialdemócrata Concertación y que, a objeto de mantener esperanzada a las personas que han decidido retirarle el apoyo al bloque de centroderecha que gobernó Chile como mayordomo de las transnacionales durante dos décadas, inventan nuevos movimientos, frentes y agrupaciones, con la consabida treta de declararse, ahora sí (dicen ellos), izquierdistas de verdad. ¿Hoy son izquierdistas ‘de verdad? ¿Y qué era antes entonces?

Los 50 años de recorrido político que carga mi cuerpo señalan que esos nuevos referentes o colgajos (existe una docena de ellos girando alrededor del planeta “oposición”) bien podrían ser nada más que el estanque de reserva que la Concertación mantiene a buen recaudo para cuando se haga necesario utilizarlo en un ballotage ante la lucha electoral contra la derecha patronal, vale decir, contra los dueños del mismo castillo que esos mayordomos vienen cuidándoles celosamente desde 1989, y así poner en práctica –otra vez- la política gatopardista que caracteriza al duopolio.

Personalmente, sólo les entregaría mi sufragio y apoyo si –y sólo si- en su declaración de principios estuviera la decisión de incorporar en su propio programa de gobierno 30 o más de las 40 medidas que contenía la propuesta socialista y libertaria de la Unidad Popular, siendo la renacionalización del cobre, una nueva Constitución Política, un nuevo Código del Trabajo, educación pública gratuita y de calidad, y la reforma tributaria ‘en serio’, medidas de primer orden por ser irrenunciables para cualquier izquierdista de verdad.

Si para los falsos izquierdistas, ello significa ‘volver al pasado’, es oportuno entonces informarles que millones de chilenos luchamos desde hace años para retomar el avance que, precisamente, se detuvo un martes once de septiembre en el año 1973.

(* 1) http://www.salvador-allende.cl/Unidad_Popular/40%20medidas.pdf

(* 2) http://www.biobiochile.cl/2012/06/18/marco-enriquez-ominami-la-pobreza-se-ha-medido-en-forma-incorrecta-no-es-un-15-sino-un-35.shtml


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