Por Alvaro Inostroza Bidart
El primer bebé para muchas mujeres no es solo una gran alegría y el descubrimiento de su infinita capacidad de amar; sino también una gran prueba para su paciencia y su estabilidad psíquica, ya que el nivel de demanda de un recién nacido es altísimo, sobre todo para aquellas mamás perfeccionistas, que no quieren cometer ningún error, a pesar de que nadie les podía transmitir anticipadamente lo que implica ser madre.
Esta es la principal conclusión de “Mátate Amor” (2025), cinta dirigida, escrita y con música de la cineasta escocesa Lynne Ramsay; basada en la novela homónima de la escritora argentina contemporánea Ariana Harwicz; cuyo personaje central, Grace (una excelente Jennifer Lawrence), es una mamá primeriza, que vive en un sector rural, en medio de la nada; y que sufre de depresión post parto, lo que pone en jaque su frágil equilibrio mental y la relación con su esposo, Jackson (Robert Pattinson), que la verdad no tiene tampoco las herramientas para ayudarla ni para mantener el matrimonio a flote.
En este rol se ven mucho mejor la suegra de Grace, Pam (Sissy Spacek), que además vive relativamente cerca de su hijo; y el tío Harry (Nick Nolte), cuyas apariciones no queda claro si son reales o fantasmales, pero lo importante es que otorga calma a una habitualmente desmedida sobrina.
Ramsay, de 56 años, había dirigido anteriormente cuatro largometrajes: “Ratcatcher” (1999), “Morvern Callar” (2002), “Tenemos que Hablar de Kevin” (2011) y “En Realidad Nunca Estuviste Aquí” (2017); los cuales, junto con “Mátate Amor”, configuran una obra sólida e interesante, tanto desde el punto de vista estético como respecto de las temáticas. Su cine profundiza aspectos relacionados con la infancia, en un entorno de tristeza y violencia; con la presencia de adultos poco preparados para ser padres y adaptarse a una sociedad moderna, que no da facilidades a las personas poco comunes y corrientes.
En relación al lenguaje cinematográfico, Ramsay utiliza pocos diálogos entre los personajes y prefiere mostrar en imágenes las conductas y conflictos de los mismos. Otro elemento importante en sus películas es el sonido y la música, elementos significantes, que sirven para remarcar o contrastar los momentos de dramatismo y emoción en sus filmes. No por nada Ramsay es músico y habitualmente compone parte de la partitura de sus cintas, como ocurre con este estreno.
En “Mátate Amor”, la directora nos muestra, con las acciones y actitudes de Grace, cuánto la ha afectado el nacimiento de su bebé y las responsabilidades que esto implica, las cuales debe asumir casi siempre sola; ya que su esposo trabaja en otra parte y a veces no aparece por días. Incluso llama la atención que en muchas oportunidades sale a campo traviesa, dejándolo solo en su corral. Y hay que decir que el bebé es hermoso y muy tranquilo; lo que significa que Ramsay no quiere exagerar las tintas en cuanto a las penurias que hace pasar a Grace el recién nacido.
Lo que no perdona la cinta es la presencia de un amante merodeador, Karl (LaKeith Stanfield), que primero se pasea en moto en torno a la casa, para finalmente lograr tentar a Grace; más que nada para demostrar el estado de debilidad de ésta; a pesar del amor profundo que se profesa el matrimonio, con una escena final abierta, que lo pareciera confirmar hacia el futuro.
